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Marta Robles: “No es una novela para ‘ponerse’, sino una novela negra, de denuncia social y… las mujeres no somos tan buenas ni los hombres son tan malos”

Libro a menos de 5 milimetros

Por Mónica Haro para Yahoo Vida y Estilo

El engaño es el hilo conductor de su última novela, sensual y sin concesiones, en la que nadie dice toda la verdad.

“En la novela hay sexo por amor, sexo por sexo, sexo por compasión e incluso como arma de guerra pero no es una novela para ponerse”, nos advierte Marta.

La periodista y escritora madrileña acaba de presentar ‘A menos de cinco centímetros’ (Espasa), su primera novela negra, una obra coral que recorre los escenarios y los temas más duros –también los más conmovedores- de las últimas décadas.

La novela se sustenta en dos pilares clásicos, el detective desencantado y la femme fatale, en torno a los que pivota una trama muy turbia, donde el sexo es uno de los principales protagonistas. Pero aparte del contenido erótico, del misterio y el suspense, hay cosas en este libro que son crudas e impactan, pero que son reales. Por ejemplo, hay asesinatos de mujeres, hay trata de personas, hay víctimas de la violencia…

La trama se desarrolla en Madrid, en barrios como Malasaña y en otros lugares muy importantes en la vida de la escritora.

“He investigado mucho y he escuchado mucho la calle para escribir esta novela y por eso los personajes masculinos son muy masculinos, y los personajes femeninos son muy femeninos. Las historias son muy duras y fuertes”, nos cuenta la autora para quien la novela negra tiene un cierto compromiso de denuncia social.

“Los malos tratos son una constante… y sí, mi libro tiene un componente de denuncia, focalizado en el mundo de la trata de mujeres y niñas que sigue existiendo y permitiéndose en la actualidad algo que mi libro recoge que ya ocurría en Argentina desde 1906.” Desgraciadamente las mutilaciones, los abusos, la extorsión y las guerras siguen siendo actualidad.

Aunque el género negro ha estado latente en ella desde que era una niña: “Con 13 años me decían en el colegio pero, ¿por qué estas redacciones tan sangrientas? Supongo que Poe me marco”, nos cuenta Marta, que ha esperado a tener 13 libros publicados y sentirse segura para abordar este reto, “quería que la historia me encontrara”; y así ha sido.

La novela se empezó a fraguar por casualidad, en un instante premonitorio, casi mágico, cuando una ráfaga de un conocida fragancia (el perfume de violetas Misia de Chanel) le hizo visualizar al personaje femenino: Misia Rodríguez de Rothman, la bella y sensible esposa del multimillonario dueño del mayor holding editorial y de comunicación de nuestro país.

Ese perfume, creado por su perfumista Olivier Polge, en homenaje a la pianista casada en terceras nupcias con el pintor español José María Sert e íntima amiga de Coco (Misia Sert), fue el origen de todo “y es parte de la cotidianidad del personaje femenino central de mi novela negra. Ella cae fascinada por Armando Artigas, el escritor de más éxito del momento, cosmopolita, mujeriego y con un punto cínico”.

“Lo olí y, de pronto, no sé por qué, vi la imagen de esta mujer tan fantástica… y a partir de ahí empecé a construir la historia”, nos cuenta Marta.

«Te diría que en casi todo en la vida, pero sobre todo en cuernos y asesinatos es importante no tratar las sospechas como certezas» (Roures a Katia Kohen)

Para dar vida al personaje masculino, el detective Tony Roures (Roblen catalán); Marta le dio la identidad de un excorresponsal de guerra, incorporo una colección de música que funciona a lo largo de la novela y aprovechó para hacerle un pequeño homenaje a su admirado y querido Manuel Vázquez Montalbán.

En la novela se mezclan con maestría dos mundos opuestos, uno de poder y lujo en el que todo se puede comprar, y otro sórdido en el que la vida no vale nada, que deja entrever (con toda su crudeza) lo pero del ser humano.

Para meterse en el lado más oscuro de la trama a Marta le bastó con recuperar una antiguo foto de un niño de la guerra (“de mi época de los informativos”), y así surgió la otra parte de la historia. Roures está especializado en infidelidades (“asuntos de bragueta”, según el argot policial) pero prácticamente se ve ‘arrastrado’ a investigar un caso que se va volviendo más y más complejo donde la violencia sexual se usa como un instrumento de guerra, en el que hay una clara connivencia entre los grandes poderes económicos y la delincuencia organizada, y donde el antisemitismo, la trata de mujeres y niñas, la violencia machista o la mercantilización de la cultura ponen de relieve la podredumbre del mundo en el que (¿todavía?) vivimos.

“Hay veces que estas a menos de cinco centímetros y no llegas a conocer a esa persona. Pero cuando estás a esa distancia es más posible que pasen cosas”.

Pero sobre todo, como nos contaba Marta al principio, el hilo conductor de la novela es el engaño, y de trasfondo hay una reflexión sobre el poder y la fascinación por el lujo que lo acaba empañando todo.

Y aunque el sexo está muy presente, “no está ahí por casualidad ni para alegrar las páginas porque no es una novela para ponerse, sino un elemento que ayuda a situar las circunstancias y a esclarecer el perfil psicológico de los personajes”.

Por ejemplo, ¡sorpresa! Misia finge los orgasmos con su marido (bastante mayor que ella) y su amante, un hombre ciertamente despreciable y poco recomendable, resulta ser un fiera en la cama casi exclusivamente preocupado por darle placer a ella.

“Esta historia me ha permitido reflexionar sobre hasta qué punto la sociedad en la que vivimos está toda ella construida sobre engaños. Hay engaños grandes, pequeños, de todos los tamaños. Todos engañamos alguna vez. A veces por pura supervivencia, a veces por diversión, a veces por interés… Y eso me devuelve al sexo, que es verdad que en la novela hay mucho, desde las escenas de sexo más lúdico por diversión hasta el más brutal por sometimiento, en las escenas de la guerra. Todo son relaciones de poder, si te fijas”, concluye Marta.

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