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“El consumo de legumbres es un factor protector en el desarrollo de la diabetes”

Dra. Iris de Luna, endocrinóloga del Hospital Universitario Quirón salud Madrid

¿Por qué cada vez comemos menos legumbres?
El cocinado de platos tradicionales requiere un tiempo del que no solemos disponer a diario. El uso de olla a presión y la aparición en el mercado de legumbres cocidas envasadas acorta estos tiempos de preparación manteniendo las cualidades de los productos.

Existes la creencia de que engordan ¿es cierto? ¿Cuáles son sus propiedades naturales?
Las legumbres son una buena fuente de proteína de origen vegetal, fibra, hierro, magnesio e hidratos de carbono complejos. Aunque estos hidratos aportan energía, como con el resto de alimentos, el aumento de peso dependerá no sólo de la cantidad consumida sino también del tipo de cocinado realizado.

En los últimos tiempos, además, parece que se ha descubierto que son beneficiosas en prevenir la diabetes adquirida. ¿Por qué? ¿Cómo se produce este efecto?
Una reciente publicación del grupo del Estudio PREDICES sobre dieta Mediterránea, demuestra que aquellos que consumieron más legumbres (y en especial lentejas) desarrollaban menos Diabetes Mellitus tipo 2. Concluyen que el consumo habitual de legumbres dentro de un patrón de dieta mediterráneo es un factor protector para el desarrollo de diabetes.

Diferentes estudios señalan que las elevaciones rápidas de glucosa en sangre tras las comidas predisponen a padecer Diabetes Mellitus tipo 2. Las legumbres tienen un índice glucémico bajo, es decir, que la elevación de glucosa en sangre tras su ingesta es lenta y mantenida, por lo que tienen cierto efecto protector. Los cereales de grano integral y la fruta no demasiado madura, especialmente consumida con piel, también tienen un índice glucémico bajo.

¿Qué cantidad de legumbres convendría comer a la semana? 7. ¿Las legumbres tienen que estar presentes de igual manera en la alimentación de niños, adultos y ancianos?
Se recomienda consumir legumbres de 2 a 3 veces por semana. No obstante, quienes sigan una alimentación mayoritariamente vegetariana deben aumentar la cantidad hasta 5 veces por semana. En el estudio mencionado los participantes con consumo de media ración de legumbres al día presentaban mayor beneficio. Debemos recordar que el estudio se realiza dentro de un patrón de dieta mediterráneo.

El tamaño de las raciones recomendadas varía con la edad y con las necesidades nutricionales específicas de cada persona. El orden y momento de introducción de cada legumbre en la primera infancia debe marcarlo el pediatra para evitar intolerancias y alergias. En general, los niños deben consumir raciones de 40 gramos de peso en crudo; los adolescentes y adultos recibirán raciones de 60-80 gramos y los ancianos raciones de 50-60 gramos.

¿Son iguales unas legumbres que otras, o hay algunas cuyas propiedades son, sin duda más destacadas?
Las lentejas son ricas en vitamina B1, B3, B6 y ácido fólico. También contienen hierro y selenio y suelen ser las legumbres mejor toleradas. Los garbanzos aportan vitamina B2, B3, B6, manganeso, cobre, hierro y ácidos grasos poliinsaturados (oleico y linoleico). Las habas aportan vitamina C, A, B1, B2, B3, B6 y ácido fólico además de hierro, calcio, fósforo y potasio. Las judías si se consumen con su vaina verde poseen además propiedades diuréticas.
La dieta ideal es aquella en la que se alternan diferentes legumbres y se combinan éstas con cereales como el arroz o la quinoa.

¿Cuando no son adecuadas?
No se recomienda su consumo en algunas patologías digestivas en las que se debe reducir el aporte de fibra (como enfermedad de Crohn en brote o diverticulitis aguda), así como en aquellas situaciones en las que el meteorismo aumentado provoca complicaciones (como en ileostomías y colostomías).

La Razón

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