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“No hay prohibiciones de alimentos en Mindful Eating. Generan frustración”

Mª Pilar Casanova Burgués, Formadora en Mindful Eating en Atrévete a Comer http://alimentacion-consciente.com/

1. ¿En qué consiste la alimentación consciente?
El Mindful Eating o Alimentación consciente implica comer estando en contacto con nuestras sensaciones físicas (de sabor y saciedad) y nuestras emociones con el fin de comer para vivir y no vivir para comer.

2. ¿Es verdad que el pilar fundamental de este método es no comer si no se tiene hambre?
Sí, efectivamente. Parece una recomendación de sentido común pero es que la mayoría de las veces no comemos porque tenemos hambre física sino como respuesta a otros detonantes físicos (cansancio, sed mal entendida), externos (es la hora, hay comida en la mesa, me la ofrecen, la huelo…) o emocionales (estoy aburrido, cansado, triste, enfadado, me quiero premiar…).
Para saber si es hambre física o emocional quizás sirvan las siguientes indicaciones:
- el hambre física se manifiesta de manera paulatina e in crecendo, el hambre emocional de golpe y de manera intensa;
- es hambre emocional si tiene nombres y apellidos, es decir, me apetece esto en concreto que suele ser un alimento que tiene grasa, sal y o azúcar (tipo antojo);
- si tienes dudas, pregúntate, ¿ahora me comería una manzana? Si es que sí, es hambre física.

3. Además de eso, hay una recomendación de beber un vaso de agua antes de comer y cenar, para saciarse, ¿no?
La idea del vaso de agua se recoge también en otras tradiciones. En nuestro caso se recomienda por diversos motivos:
para acostumbrarnos a parar y poder conectar con el sensor interno que llevamos todos “de fábrica” en el estómago y que nos dice si tenemos hambre física y cuánta;
en el caso de que lleguemos a la hora de la comida o cena con demasiada hambre (eso significará que no estamos conectados y que hemos esperado demasiado a comer), efectivamente ayuda a parar el golpe de ansiedad; y entre comidas, como una oportunidad para saber si tenemos una necesidad de comida real o es simplemente sed (parece mentira pero a veces lo confundimos);

4. Masticar bien y saboreando cada bocado ¿es imprescindible para el mindful eating?
Disfrutar de la comida como si fuéramos un gourmet es uno de los principales objetivos del mindful eating. Si decimos que nos gusta comer, ¿cómo es que lo hacemos sin soltar el tenedor como si no fuera a haber mañana? ¿No será que lo que buscamos es sentir el estómago lleno?
Saborear cada bocado además nos ayudará a que los nutrientes empiecen a absorberse antes en la boca y por tanto sintamos antes que ya estamos saciados.

5. ¿Y comer sin distracciones, también?
Poner la atención en algo que nos da placer, lo aumenta todavía aún más. Según recientes investigaciones 2/3 partes de la población comemos delante de una pantalla, sea móvil, tv, Tablet, ordenador, y en ocasiones varias. El multitasking es un mito, si ponemos la atención en una pantalla y a la vez comemos, nuestra mente alterna experiencias. Eso nos lleva a que podemos acabar de comer si que de verdad sintamos que nos hemos nutrido y lo que es peor, sin haber disfrutado de ello. La idea es desconectar de los estímulos externos para conectar con nuestra experiencia.

6. ¿Hay alguna restricción en los alimentos, o la recomendación es comer de todo?
La prohibición genera deseo, por definición, y eso empeora nuestra relación con la comida dándole un uso equivocado. Confiemos en nosotros mismos, seamos responsables de nuestras decisiones y asumamos las consecuencias.
Por tanto la recomendación es deshacerse de la programación mental de los alimentos prohibidos, comamos de todo tipo de alimento que veamos que nos siente bien.

7. ¿Es imprescindible dedicarle su tiempo a la comida, es decir, comer lentamente?
El objetivo así formulado nos suele provocar rechazo, por lo menos a mí. En cambio si lo veo como que me estoy cuidando, dándome espacio y tiempo para un acto tan importante como es alimentarme, la experiencia cambia por completo.

8. ¿Y qué hay del ejercicio?
Nuestro cuerpo está hecho para moverse. Durante cientos de miles de años era un requisito imprescindible para obtener alimento. De hecho llegamos a generar un gen que se le llama el “gen ahorrador” gracias al cual gastamos muy poca energía. Hoy en día ese avance biológico se ha vuelto en nuestra contra ya que para bien o para mal ya no tenemos que gastar energía para obtener alimento y nos movemos muy poco.

Las últimas recomendaciones hablan de que por lo menos deberíamos dar unos 15.000 pasos diarios, unos 8 km. Por tanto, relacionar siempre el hacer ejercicio con adelgazar es un error de perspectiva. Cuidar el único cuerpo que tenemos para toda la vida implica necesariamente movernos lo suficiente para su buen funcionamiento.

9. Si se habla de alimentación consciente habrá que incluir la meditación ¿no?
Efectivamente entrenar la atención plena o mindfulness nos ayuda a conectarnos con nuestras sensaciones físicas, pensamientos y emociones. Ese entrenamiento se puede realizar de manera formal, 10’ al día observando nuestra respiración y dejando pasar los pensamientos, o de manera informal, por ejemplo cuando comemos prestando atención a ese momento, o de camino al trabajo o en cualquiera de nuestros hábitos de higiene (mientras nos duchamos, lavamos los dientes, etc).

10. Dicen que también es muy importante la motivación…
Más que de motivación yo hablaría de compromiso con uno mismo. ¿Cómo quiero vivir? ¿Sabiendo qué hago y para qué o en piloto automático? Eso te ayuda a tomar las riendas de tu vida, y cómo comes muchas veces es un síntoma de cómo estás viviendo.

11. ¿Y cuáles son las ventajas y los resultados de este método?
En 20 años de investigación sobre la aplicación del mindfulness en nuestra manera de comer en Estados Unidos se han obtenido los siguientes resultados:
- Decrece la ansiedad y reactividad a la hora de comer;
- Incrementa el placer de comer;
- Se reduce la compulsividad al comer;
- Reducen los niveles de la diabetes tipo 2;
- Y se produce pérdida de peso y de volumen corporal.

12. ¿Pero es verdad que no hay que hacer dieta?
Eso dependerá de los resultados que la persona quiera obtener. Si se desea una pérdida drástica de peso hay dietas en el mercado con las que lo puedes conseguir (en el 90% de los casos con vuelta al peso anterior o incrementado al cabo de un año). Si se desea construir una relación sana con la comida cultivando hábitos emocionales y de alimentación saludables durante toda mi vida, la alimentación consciente es por experiencia, una vía muy recomendable.

La Razón

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