Menu
Menu

Los menores e Internet

Dicen los expertos que los niños pasan ya cinco horas delante de las pantallas. Y nos parece muchísimo, porque no pensamos en las que pasamos los mayores. En cualquier transporte público donde antes se veían decenas de personas con los ojos fijos en sus libros hoy nos encontramos con mucha mayor cantidad de ellas revisando sus móviles, ordenadores, tablets… Es cierto que algunos van leyendo en sus ebooks, pero son los menos. El resto anda comprobando sus redes, escribiendo correos, chateando…, en fin, que las pantallas forman parte de nuestras vidas y que le dedicamos a la virtualidad casi más horas, que  a la vida real. Si los que ya tenemos una edad nos hemos adaptado a este tiempo de nuevas tecnologías de tal manera que ya no somos capaces de entender la existencia sin aparatos tecnológicos, imaginen ustedes nuestros ciber hijos, que han nacido en la era digital y no han conocido el mundo de otra manera.  Sé que lo que ocurre con los menores e Internet tiene a todo quisque inquieto y que la propia vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría tiene previsto inaugurar una jornada sobre el asunto titulada “Los derechos de los menores en Internet”,  en la universidad Abat Oliba-CEU de Barcelona, el próximo 17 de mayo, que clausurará el ministro de Energía y Turismo, Álvaro Nadal; pero más allá de lo que puedan y deban hacer las autoridades competentes y de las recomendaciones de los expertos de no ponerles un ordenador a los chicos en sus habitaciones, retrasar la edad para que tengan un móvil o limitar sus juegos en todos los dispositivos, la importancia de la comunicación cara a cara de padres e hijos respecto al asunto es definitiva. Y me explico: por más que los legisladores se ocupen y preocupen de ir regulando como corresponde el espacio de Internet (una tarea nada sencilla) y por mucho que los padres tratemos de limitar la forma y sobre todo el tiempo que nuestros hijos pasan en él, no podemos olvidar que tener una ventana a través de la que explorar el mundo es demasiado atractivo como para que alguien se resista a abrirla. Si lo hacen, lo importante es que no caigan al vacío. Y para ello es preciso que sepan lo que pasa afuera. Que se enteren de que hay pornografía, pederastia, cibermalos, que lo que se pone en internet, se queda para siempre en internet, que las respuestas pueden ser de amigos, pero también de perversos manipuladores…Y sobre todo que entiendan que la vida en Internet no es nada por ella misma y solo tiene sentido si sirve para ampliar la vida real.

La Gaceta de Salamanca

Back to Blog

Deja un comentario

Back to Blog