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Matrix

¿Gestación subrogada o vientre de alquiler? En realidad, lo de menos es –o debería ser- cómo se le llame al asunto. Y lo de más, la responsabilidad que conlleva. De todos. Nadie puede dar la espalda al presente. Y tampoco al futuro. Y en él, sin duda, la ciencia irá consiguiendo cosas inimaginables y también probablemente inaceptables desde nuestros parámetros actuales. Esto ha sido así siempre. Los progresos del hombre han corrido parejos a los miedos que producían y ahora que nos encontramos al borde de lo que auguraba la ciencia-ficción (cuando no hemos rebasado sus predicciones) nos invade la zozobra. Seguro que conocen el famoso dicho de “cuidado con los sueños, que se pueden hacer realidad”. Hace no tantos años resultaba imposible sospechar siquiera que dos mujeres podrían ser madres. O que una con el útero dañado alcanzaría la maternidad. O menos aún que dos hombres acabarían siendo padres. Hoy todo eso es posible. Incluso parece que también lo es “fabricar” niños a la carta: elegir su sexo, el color de los ojos o conseguir ciertos aspectos genéticos que los conviertan en bebes terapéuticos para salvar a un hermano enfermo. Podemos rasgarnos las vestiduras, pero lo cierto es que llevamos toda la historia persiguiendo la eterna juventud y la inmortalidad. En definitiva, ser dueños de la vida. Y parece que el presente/futuro nos va a ofrecer la opción de conseguirlo. En este asunto de la gestación subrogada hay quien considera que se vulneran los derechos de la mujer, incluso quien se atreve a hablar de “otro tipo de prostitución” y se echa las manos a la cabeza hablando del negocio que supone. Verán. Nuestra sociedad –o eso creo yo- es un puro negocio desde que se inventó el trueque. Tú me das esto a cambio de esto. Y se puede hacer con respeto, con amor, con decencia o todo lo contrario. Las mujeres que ceden su vientre para dar a luz a un niño de otros reciben por su generosidad –impagable- una compensación económica. Si los derechos del niño que va a nacer y los de la mujer que lo alumbrará se regulan perfectamente en un contrato que no deje opción a rechazar al nasciturus ¿dónde está el problema? ¿En que se paga un dinero? ¿Acaso no se paga por los óvulos donados? ¿Y por el esperma? ¿Y por los tratamientos de fertilidad? ¿O incluso por los trámites de las adopciones? Lo que está claro es que el mundo ha cambiado. Y cambiará más. Tanto que es muy posible que, con el paso del tiempo, tal vez ya no se necesiten vientres femeninos para concebir bebes… Lo hemos visto en Matrix… Y ya saben lo que decía Wilde: “la realidad supera la ficción” Antes o después, pero siempre lo hace…

La Gaceta de Salamanca

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