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Que vienen curvas

Hay mujeres que tienen la suerte de ser mágicas independientemente de sus kilos de más o de menos. Es el caso de Kate Moss, que ha reaparecido en la Gala AmfAR en Sao Paulo, mucho más rotunda que en sus días de pasarela, cuando casi se le transparentaban los huesos. Hubo momentos en los que la rubia musa de la moda, que encandiló a Galiano, estaba hecha un escuerzo y ahora, según parece tiene más curvas. Lo curioso es que si en sus tiempos de delgadez extrema la aplaudían en todas las pasarelas, ahora nadie le recrimina que se haya convertido en una mujer madura orgullosa de unos kilos y de unas formas que, tiempo atrás, la habrían dejado fuera de las pasarelas. Además de haber reconducido su vida desde aquellos días de éxito, pero también de desenfreno, en los que las drogas y el alcohol formaban parte de su cotidianidad y haber pasado de ser asalariada de una gran agencia de modelos, a convertirse en la propietaria de la suya, Kate Moss Agency, desde la que pretende que sus integrantes muestren su talento, además de su belleza (“sentía que quería ser algo más que modelo” ha dicho la Moss), Kate, por lo que parece, ha decidido que el físico no sea lo más importante en su vida…¡Y a nadie le ha parecido mal! Es posible que en su aumento de peso haya influido que, según cuentan, lo del ejercicio no vaya muchocon ella; y también que los años van pasando y pesando hasta a las criaturas casi celestiales, a menos que se sometan a una férrea disciplina. Pero, más allá de todo eso, y si Kate Moss está en plena forma y con buena salud, aunque esté más redondita, estamos de enhorabuena, porque todos la siguen encontrando divina. Y, teniendo en cuenta que , ella, como tantas mujeres de revista, marca las tendencias, su imagen, mucho más fácil de emular para millones de féminas que, por constitución, jamás podrían –ni falta que les hace- embutirse en una talla 34 de las que llevaba Kate en tiempos pasados , supondrá un antídoto contra algunas obsesiones. O lo que es lo mismo, permitirá a algunas mujeres a mirarse al espejo y a aceptarse como son e incluso a quererse más, al darse cuenta de que sus curvas, ya no son solo suyas:ahora las comparten con las mismísima Kate y está claro que están de moda. No se trata, desde luego, de aplaudir obesidades en una sociedad donde las enfermedades cardiovasculares matan más que ninguna otra lacra, pero sí de saber que entre ser un bicho palo y una ballena caben muchas posibilidades con más o menos carnes, con más o menos curvas y todas tienen su encanto. Ahí está Kate para demostrarlo.

La Gaceta de Salamanca

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