Menu
Menu

“También hay tratamiento para el cáncer de hígado. Ya no debemos tenerle miedo al cáncer en general, aunque sí preocupación”

1. ¿Qué es exactamente el hígado graso?

Es una acumulación excesiva de grasas en el interior de la glándula hepática, la mayoría de las veces, por triglicéridos, y que como consecuencia de esa acumulación, el hígado disminuye su función con sus consiguientes peligros.

2. ¿Cuáles son las consecuencias de padecerlo?

Como consecuencia de ese “estorbo” para el hígado, las funciones de este disminuyen o empeoran produciéndose alteraciones en el metabolismo de los nutrientes, alteraciones en la cantidad y calidad de las proteínas, desabastecimiento a otros órganos y alteraciones en el sistema inmunitario.

3. ¿Se puede llegar al cáncer de hígado?

Por supuesto que puede ocurrir, pero es poco probable. Piensen que hemos comentado la alteración en la calidad y cantidad de las proteínas y piensen que las proteínas son las que nos pueden salvar la vida en determinadas patologías relacionadas con el cáncer.

4. Y no hay tratamiento para el cáncer de hígado, ¿no?

Claro que sí hay tratamiento contra el cáncer de hígado. El cáncer más frecuente es el hepatocarcinoma, y como cualquier cáncer, diagnosticado a tiempo, naturalmente se cura.
Tenemos técnicas quirúrgicas muy avanzadas y tenemos quimioterapias muy efectivas para después de la cirugía. Ya no debemos tenerle miedo al cáncer en general, aunque sí preocupación.

5. ¿Es verdad que se acaba de encontrar una clave para regular esa cantidad de grasa que almacena el hígado, conocidas hasta ahora por sus propiedades como supresoras tumorales y que ahora se sabe que regulan la cantidad de grasa que almacena el hígado?

Sí que es verdad esto, tenemos localizadas proteínas y oligonucleótidos que se encargan de separar el ADN de las células cuando han sido atacadas por oncogenes opresores que modifican ese ADN y, como consecuencia, provocan la degeneración de esa célula, pero ocurre que también tenemos reparadores de esa célula atacada en su ADN y, por tanto, volverla a la normalidad de antes de ese ataque.
Identificados KRAS, P53 y genes como Smed 2, Smed 4 y TβRII para cáncer colorrectal, páncreas y gástrico.

6. ¿Y dónde se encuentran?
Todo este sistema de oncogenes y proteínas opresoras y proteínas supresoras están en sangre, músculos y defienden nuestro sistema inmunitario.
Recomendamos la toma de probióticos periódicamente para mantener totalmente operativo nuestro sistema inmunitario.

7. ¿Y son capaces de revertir esa esteatosis que produce la acumulación de grasa acompañada de procesos inflamatorios?

Claro que podemos hacer revertir esa esteatosis hepática, pero aclarando que hablamos de esteatosis hepática no alcohólica, porque este lleva implícito un pronóstico un poco más complicado.
Si la esteatosis es muy severa y ya se ha formado un proceso inflamatorio intrahepático excesivo, es decir, hemos alcanzado el grado de cirrosis, ya es improbable la reversión, pero sí podemos frenar su evolución.

8. En todo caso, la dieta, tendrá mucho que ver en la prevención del hígado graso ¿no?

La dieta es fundamental en el tratamiento de la esteatosis, pero yo diría que más fundamental que la dieta es el ejercicio físico, es decir, con lo que aumentamos el consumo calórico y, por tanto, la metabolización de las grasas para transformarlas en hidratos de carbono. Como diría Gregorio Marañon: “poco plato y mucho zapato”.

9. Y una vez que se tiene, ¿la dieta debe ser muy estricta? ¿En qué debe consistir?

La dieta debe ser persistente, sin bajar la guardia y basada en la sencillez y la tenacidad de hacerla. Cuidado con los ácidos grasos, los excesos de glucosa y cuidado con el alcohol, porque éste lo que hace es fijar las grasas en el hígado, y, por tanto, creamos dificultades para su eliminación

La Razón

Back to Blog

Deja un comentario

Back to Blog