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“La soja tiene isoflavonas, similar a las de los estrógenos”

Virginia Santesteban / Nutricionista Dto. Endocrinología y Nutrición de la Clínica Universidad de Navarra

1) ¿Qué es la soja? ¿Desde cuándo se utiliza? ¿Qué propiedades se le atribuyen?
La soja se considera una leguminosa, familia a la que pertenecen también las tradicionales legumbres (lentejas, garbanzos, alubias). Su cultivo como semilla oleaginosa es uno de los más ampliamente distribuidos del mundo. Los productos derivados de la soja se han consumido desde hace milenios, pero recientemente (desde la pasada década) han cobrado mayor interés.

La soja tiene un contenido proteico nada despreciable y según los análisis realizados por la FAO ( Food and Agriculture Organization of the United Nationes) esta proteína se considera de mayor calidad que la de otros alimentos vegetales, siendo similar a la proteína animal. Aunque en su momento se creyó que el efecto era mayor, la proteína de soja ha demostrado un efecto reductor de los niveles de LDL-colesterol (el colesterol malo) nada despreciable, en torno a un 4-6%, y por lo tanto protector frente a enfermedades cardiovasculares.

Su contenido graso está conformado especialmente por ácidos grasos poliinsaturados, relacionados con la protección frente a enfermedades cardiovasculares (hipertensión, niveles elevados de colesterol en sangre, etc). En una sociedad en la que se consume un exceso de proteína animal, el reducir en parte las grasas animales (especialmente carnes y productos cárnicos procesados), ricas en grasas saturadas, por este tipo de alimentos vegetal, puede tener un efecto protector frente a enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.

Además, su contenido en calcio y hierro no es nada despreciable y su absorción por nuestro organismo, según los últimos estudios analizados, es similar a la del calcio de la leche de vaca. Este factor, añadido a la alta calidad proteica de la soja, podría mejorar la salud ósea en mujeres menopáusicas, aunque todavía no hay muchos estudios realizados al respecto.

2) ¿Cuáles son sus contraindicaciones?
No considero que la soja tenga ninguna contraindicación. Al menos en la Clínica Universidad de Navarra no se elimina la soja de la dieta a ningún paciente, salvo que este haya demostrado presentar una reacción alérgica a la misma.

3) ¿Es cierto que en los últimos tiempos se está utilizando demasiado?
Es verdad que la soja puede considerarse un alimento de moda, pero no creo que se está abusando de su consumo. En España al menos el consumo de soja no es muy prevalente por el momento. Sí que es verdad que en nuestras consultas observamos muchos pacientes que están sustituyendo la leche de vaca por la bebida de soja. Nosotros siempre recomendamos la leche de vaca sobre las bebidas de soja. El contenido proteico de estas bebidas es mejor que el de la leche (un vaso de leche contiene 8 g de proteína, frente a los 6 g que contiene un vaso de bebida de soja), además de contener un mayor contenido en calcio y vitamina D. En el caso de presentar una intolerancia a la lactosa, siempre recomendamos tomar leche sin lactosa antes que pasarse a bebidas de soja. Además, la práctica totalidad de las bebidas de soja llevan fructosa añadida, un azúcar simple que consumido en exceso se relaciona con un aumento de triglicéridos en sangre y algunas enfermedades cardiovasculares y que además muchas personas en nuestra sociedad no digieren bien.

4) Dicen que es un interruptor endocrino, es decir que afecta a las hormonas… ¿cuándo puede ser eso peligroso?
La soja contiene isoflavonas, cuya composición muy similar a la de los estrógenos. Esto hace que pueda “imitarlos” y unirse a algunos receptores de estrógenos, actuando como una hormona. Esto presenta el beneficio, por un lado, de que puede ayudar a tratar los síntomas de la menopausia, que cursan con una disminución de los niveles de estrógenos. Pero también se ha llegado a pensar que podría ser un factor negativo en la promoción del cáncer de mama, tiroides o útero en mujeres posmenopáusicas, muy relacionados también con el funcionamiento de esta hormona. Sin embargo, se ha demostrado que la unión de las isoflavonas a los receptores de estrógenos es mucho más débil que la de los propios estrógenos y el último informe de la EFSA (European Food Safety Authority) ha concluido que no existe relación entre el consumo de isoflavonas y el cánder de mama, tiroides o endometrio.

5)  ¿Es verdad que pude producir alergias?
Sí, hay personas que presentan una sensibilización a una proteína de la soja y pueden presentar reacciones alérgicas inmediatas tras su ingesta (dolor abdominal, urticaria, falta de aire, etc). Bien es cierto que en nuestro país la alergia a la soja no es muy prevalente, en países como Reino Unido, donde el consumo de soja es mayor, sí hay una mayor prevalencia de alergia a la soja.

6) ¿Y que también puede resultar indigesta?
En la CUN trabajamos habitualmente con la denominada dieta baja en FODMAPs para tratar trastornos funcionales-intestinales que cursan con distensión abdominal, gases, alteraciones del ritmo intestinal, etc. Está dieta se basa en un estudio de la Universidad de Monash (Australia) dirigido por la Dra Shepherd. En el último análisis que han realizado sobre esta dieta aconsejan evitar la soja durante las 6 semanas en las que se sigue este plan de alimentación, por su contenido en galacto-oligosacáridos (GOS). Los GOS son un tipo de azúcares de cadena corta que no se absorben en el intestino delgado y continúan su tránsito a través del aparato digestivo hasta el intestino grueso. Las bacterias presentes en esta parte del intestino grueso utilizan como sustrato este tipo de azúcares, produciendo gases. Por otro lado, los GOS presentan una alta osmolaridad, lo que significa que pueden ceder agua al intestino, aumentando la cantidad de gases y agua en el mismo y provocando una distensión intestinal que puede alterar la velocidad de contracción del mismo, provocando los síntomas típicos de hinchazón abdominal, diarrea, estreñimiento, o combinación entre los dos. En cierto grado los GOS pueden resultar beneficiosos y se relacionan con una protección frente al cáncer de colon, por ejemplo, pero en ciertas personas las molestias intestinales que provocan pueden llegar a condicionar su vida diaria.

7) ¿Y qué pasa con la soja y la tiroides?

Los estudios que se hicieron inicialmente in vitro o en roedores con isoflavonas alertaron sobre un posible efecto en el funcionamiento del tiroides. Sin embargo, la EFSA realizó un análisis que ha concluido que no existe realmente una relación en el caso de los seres humanos. Sí que se ha visto que en pacientes con problemas de tiroides aumenta la cantidad de medicación que deben tomar, pero se ha visto que la razón es que la proteína de la soja interfiere en la absorción de la levotiroxina, al igual que otras muchas plantas. Sin embargo, no se considera necesario que los pacientes con medicación para el tiroides eviten la soja, salvo en niños con hipotiroidismo congénito.

8) Entonces, ¿conviene regular la cantidad de soja que consumimos? ¿Por qué estamos consumiendo tanta en la actualidad?

No especialmente. Podemos incluirla en la dieta al igual que otros alimentos saludables, sin obsesionarnos con sus beneficios. Puede ser positivo incorporarla, como digo, en sustitución al exceso de carnes que tomamos, pero nunca recomendaría sustituirla totalmente. Todos los alimentos son necesarios y tienen funciones beneficiosas, por lo que mi recomendación es tomar soja dentro de nuestra dieta mediterránea habitual, como un vegetal. Aunque, como he dicho, no recomiendo incorporar la bebida de soja en sustitución a la leche de vaca.

La Razón

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