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«La supervivencia nos puede llevar a ser muy malos»

martaroblesposadoFuente: Sergio Illescas para Diario información

La escritora y periodista madrileña presenta el miércoles su novela «A menos de cinco centímetros», en la tercera edición de la cena gastronómico-literaria.

Propone una historia de intriga aderezada de sexo, música y actualidad.

Con sólo 12 ó 13 años, la madrileña Marta Robles escribía unas redacciones en el colegio con el suficiente contenido sangriento como para dejar perplejos a sus profesores. Pero no se engañen, no había ningún trauma que motivara esas misteriosas y oscuras ocurrencias. Simplemente se trataba de una pluma que se empezaba a dejar seducir por el género de la novela negra. Una faceta a la que, sin embargo, no ha dado alas hasta su publicación número trece, «A menos de cinco centímetros» (Espasa), un ejercicio literario de esta reconocida escritora y periodista que tanto ella como otros expertos en esto de las letras consideran su mejor obra. La historia se acoge a los patrones más clásicos de las tramas policiacas pero Robles, con destreza, la alimenta de buenas dosis de sexo, música, aromas y temas de actualidad tan crudos como la trata de mujeres en el mundo. El miércoles la presenta dentro de la tercera edición de las cenas gastronómico-literarias que la librería Ali i Truc y la boutique Magda organizan en el restaurante La Taula.

«Yo admiraba mucho a Manuel Vázquez Montalbán, al que tuve la oportunidad de entrevistar en varias ocasiones. Libros como “Los Mares del Sur” me cambiaron la vida. El nombre de uno de los protagonistas de la novela, el detective Tony Roures, es un homenaje al legendario investigador Pepe Carvalho. Roures significa robles en catalán, que en gallego es carballos. Era un guiño», incide.

A Roures, un detective especializado en «asuntos de bragueta» (infidelidades), lo coloca al inicio de la novela en una situación de total desencanto con la vida. Un comisario le traslada el caso de una joven que está convencida de que uno de los escritores de más éxito del momento ha asesinado a su madre. El investigador se ve envuelto en un entramado en el que, por supuesto, no podía faltar una mujer fatal, Misia Rothman, a la que el perfume, según dicen, le hace juego con los ojos.

«Le quise añadir a este personaje un pasado de corresponsal de guerra. Todas las personas que han estado en primera línea de un conflicto bélico, que he podido conocer a lo largo de mi carrera, regresan con grietas en el alma muy profundas y con la idea de que cualquiera, en una situación límite, puede ser totalmente diferente a como imaginamos. La supervivencia nos puede llevar a ser muy malos. Por eso me gusta tanto el género negro, porque muchas de las historias no están focalizadas en juzgar al asesino sino a la propia sociedad», determina la autora.

El único refugio que le ofrece Marta Robles a su detective, ante tanta turbulencia vital, es la música. Diferentes acontecimientos que ocurren a lo largo de estas más de trescientas páginas disponen de su propia banda sonora. «De hecho, hemos sacado hasta una lista de Spotify vinculada al libro. La colección de vinilos de Roures es la colección de mi marido. Las canciones que aparecen no están elegidas al tun tun, sino con premeditación y alevosía. Cada vez que seleccionaba un tema, me sentaba en el sillón, lo escuchaba detenidamente e imaginaba cómo podía encajar en el argumento», describe la escritora.

Con respecto a su utilización del sexo como casi un protagonista más de la novela, asevera que lo introduce desde perspectivas muy diferentes. Hay sexo pasional, emocional, por compasión e incluso forzado. «Quizá en las escenas en las que mantienen relaciones dos de los personajes principales es algo más explícito, aunque sin caer en lo soez o en lo ñoño. Para mí, el mayor reto fue meterme en la piel de un tío y tratar de mostrar la sexualidad desde su punto de vista. Algo que creo que también consigo en las conversaciones que mantienen muchos de los hombres de la novela», dice.

La experiencia la ha disfrutado y, de hecho, ya está enfrascada en otro libro en la que Tony Roures vuelve a enfrentarse a un nuevo caso. Nuevos misterios, aromas, seducciones y, por supuesto, canciones.

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