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“La microbiota puede verse afectada por el uso excesivo de antibióticos”

Dr. Javier Minguillán, Servicio de Gastroenterología del Hospital Universitario HM Sanchinarro.

  

¿Qué es la microbiota INTESTINAL? 

Es el conjunto de microorganismos que conviven de manera simbiótica con el huésped y que están presentes en las distintas partes del Aparato Digestivo.  En el ser humano, la microbiota está formada por alrededor de 10 (elevado a 14) bacterias de unas 1200 especies distintas, la mayoría de ellas presentes en el colon.

 

 ¿Cómo influye en nuestra salud? 

Los efectos beneficiosos de la microbiota para el huésped incluyen la síntesis de vitaminas, la fermentación de carbohidratos alimentarios, el metabolismo de hormonas y sales biliares, y la exclusión competitiva de especies bacterianas patógenas que colonizan el intestino. La microbiota juega un papel esencial en la maduración del sistema inmune a través de la interacción con el epitelio intestinal, fomentando mecanismos de tolerancia del huésped ante antígenos externos.

Un ejemplo gráfico de lo anterior lo representan vacas, con alimentación exclusivamente vegetal, cuya carne contiene una importante fuente de vitamina B12, producto exclusivo de su microbiota.

 

¿Qué enfermedades se relacionan con un mal estado de la microbiota? 

La composición de la microbiota puede verse afectada por un uso excesivo de antibióticos y la correspondiente eliminación de especies que sirven de barrera ante la colonización e invasión de otras especies patógenas. Una microbiota alterada también produce cambios funcionales y disfunción del estado inmunológico que facilita dichas infecciones. Si el número y diversidad de la microbiota se modifica, las infecciones patógenas pueden perpetuarse, a pesar de la utilización de antibióticos. Esto es lo que sucede en la colitis pseudomembranosa, en la que sólo la restauración de la flora a través de una transferencia de microbiota es capaz de restaurar el equilibrio.  Además de ésta, otras patologías relacionadas con una microbiota alterada incluyen el síndrome de colon irritable, diversas formas de diarreas (diarreas infecciosas o secundarias al uso de antibióticos, del viajero), diversos estados inflamatorios (ileitis, colitis diverticular), la infección por H. Pylori, determinadas intolerancias alimentarias, y la enfermedad inflamatoria intestinal, entre otras. 

 

¿Y es cierto que su buen estado también contribuye a la longevidad?  

Metchnikoff (premio Nobel por su trabajo en el Instituto Pasteur) atribuyó la longevidad en determinadas poblaciones de Bulgaria al consumo de alimentos fermentables que contenían bacterias viables. Sin embargo, aunque probablemte sea un factor, aún no se ha establecido de manera contundente la relación de entre longevidad y microbiota como factor diferenciado de, por ejemplo, la mejoría en las condiciones de higiene y salud, de alimentación, etc.

 

¿Qué debemos hacer para tenerla sana?, ¿Qué alimentos ayudan a conseguirlo? 

Probablemente la mejor actitud sea la de mantener una alimentación sana, equilibrada, variada, con abundantes productos naturales y con los contenidos de nutrientes, fibras hidrosolubles, frutas y verduras, alimentos fermentados e hidratación, que están incluidos en la pirámide nutricional y publicadas por las distintas sociedades médicas y gubernamentales.  Asimismo, es muy importante evitar modas, costumbres y errores alimentarios como puedan ser las dietas disociadas. Todo ello manteniendo un ejercicio físico y relaciones interpersonales y emocionales saludables.

 

¿Hay otros que por el contrario la perjudican como la bollería industrial, los helados y los edulcorantes artificiales? 

En cantidades moderadas su consumo puede ser adecuado y satisfactorio. Un consumo prolongado y descompensado de dichos alimentos podría resultar en un aporte excesivo de componentes como fibras no solubles o azúcares y oligosacáridos (p.e., fructanos) así como diversos aditivos, cuyo consumo continuado puede producir una sintomatología que mimetiza condiciones patológicas.  En todo caso hay que evitar estigmatizar determinados alimentos y nutrientes sin motivo justificado. Parece más razonable realizar una valoración centrándose en las pautas individuales de consumo de los alimentos.

 

¿También pueden afectar a las carnes de animales que han sido tratadas con antibióticos? ¿Qué efecto pueden producir esas carnes?

La utilización de antibióticos y productos hormonales en la cadena alimentaria es un elemento a tener en cuenta. Puede haber otras modificaciones como el aumento del contenido de ácidos grasos omega-6 en el pescado de piscifactorías, o la suplementación de omega-3 en alimentos de origen animal.  La inclusión de conservantes, estabilizantes, antioxidantes y otros aditivos necesarios para conseguir una oferta alimentaria adecuada a una demanda creciente, es asimismo relevante. Afortunadamente, existe en nuestro país una legislación y unos controles alimentarios rigurosos que garantizan la seguridad de toda la cadena alimentaria.  Las personas con alergias conocidas (soja, gluten, frutos secos, etc.,) deben tener en cuenta estos aditivos. Los consumos recomendados son seguros y no suelen producir problemas.  Sin embargo, es responsabilidad del consumidor llevar a cabo una elección cuidadosa de alimentos, elaborar un plan de alimentación y estilo de vida adecuados y conseguir un consumo adecuado de los mismos, evitando errores nutricionales y que se equilibrado, como se ha indicado anteriormente. 

En este sentido, habría que seguir mejorando la información del contenido de aditivos en los productos de consumo y seguir fomentando campañas de formación a los consumidores.

Existe asimismo un gran número de profesionales (nutricionistas, dietistas, alergólogos, etc.) que pueden solucionar problemas individuales relacionados con la ingesta.

 

¿Qué son los probióticos, prebióticos y simbióticos? 

Los probióticos (Kollath, 1954) son microorganismos que producen un efecto beneficioso para el huésped que habitan. Los prebióticos (Lilly y Stillwell, 1965) son sustancias (generalmente oligosacáridos) que producidas por un microorganismo, promueven el crecimiento selectivo de otro microorganismo. El término simbiótico se utiliza para compuestos que combinan un probiótico con un prebiótico.  La mayoría de probióticos y prebióticos están disponibles para el consumo como suplementos nutricionales y regulados por una legislación específica. Su número no para de crecer. A ellos se suman bacterias modificadas genéticamente para secretar inmunomoduladores.

 

¿Y qué relaciones tienen con la microbiota? 

El uso de probióticos, prebióticos y simbióticos está en aumento en diversas patologías en las que han demostrado efectividad, como son ciertas diarreas infecciosas, la colitis pseudomembranosa, las diarreas asociadas al uso de antibióticos, y posiblemente en el sobre crecimiento bacteriano y en el síndrome de intestino irritable. 

Producen en la microbiota una supresión de bacterias patógenas, una mejoría en la barrera intestinal, una modulación del sistema inmune y una modulación de la percepción de dolor.

Suplemento de salud de La Razón

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