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“La desnutrición en hospitales puede afectar a pacientes de cualquier edad”

Publicado en el suplemento de salud de La Razón

 

Dra. Paula Villares, jefe del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario HM Sanchinarro.

1.     ¿Son muchos los pacientes hospitalizados que acaban sufriendo desnutrición?

Sí. Sabemos que entre un 30-50% de los pacientes ingresados en los hospitales tienen algún grado de desnutrición. Esto aumenta cuando el ingreso se va alargando.

 

2.     Nos referimos más, a personas con patologías crónicas y ya con una edad, ¿no?

Efectivamente,  las edades extremas de la vida conllevan una mayor fragilidad y una mayor susceptibilidad a la desnutrición y especialmente en los ingresos prolongados y en los que padecen patologías digestivas que obligan al reposo digestivo.

 

3.     En todo caso, también hay pacientes de otras edades que sufren desnutrición ¿no?

Por supuesto, puede afectar a pacientes de cualquier edad. Son muy susceptibles por ejemplo los pacientes oncológicos, los sometidos a cirugías complejas especialmente si afectan al aparato digestivo y los pacientes con prolongados ingresos en UCI.

 

4.     ¿Y esa desnutrición, influye, claro, en la cicatrización de las heridas y en el riesgo de que desarrollen otras patologías además de las que les ha llevado al hospital?

Así es. La desnutrición afecta directamente al sistema inmunitario, al funcionamiento del tracto intestinal favoreciendo el sobre crecimiento bacteriano. Da lugar a una alteración en la regulación endocrina. Favorece las infecciones respiratorias y la insuficiencia cardíaca. Y además es conocida su asociación con la ralentización de la cicatrización, y con que las heridas curen con mayor dificultad. En los pacientes de UCI la desnutrición condiciona una peor mecánica ventilatoria. De modo que por todo ello, efectivamente condiciona el desarrollo de patologías diversas y distintas a las que habían llevado al paciente al hospital.

 

5.     Además, la desnutrición hace que los hospitalizados tarden más en levantarse de la cama, lo cual aumenta los tratamientos y sus costes, ¿no?

Sí, la desnutrición favorece la aparición de úlceras por decúbito que además cicatrizan peor, y es conocido el aumento del riesgo de trombosis venosas y de infecciones adquiridas en el hospital. Todo ello eleva notablemente el coste sanitario.

 

6.     ¿Y también la mortalidad?

Claro, la desnutrición es un conocido indicador de mal pronóstico. Por favorecer un curso más tórpido en el paciente quirúrgico, en el oncológico, en el anciano, en el paciente de UCI, la tasa de mortalidad aumenta directamente.

 

7.     ¿Y qué se puede hacer para evitar esta desnutrición? Porque cada vez tienen menos apetito y les cuesta más comer, ¿no?

No cabe duda de que una buena atención nutricional es algo fundamental para brindar la adecuada atención integral que requieren los pacientesSólo es necesario ser sensible a esa necesidad. A través de una anamnesis correcta, exploración física completa, recogida de la dieta que hace el enfermo (muchas veces la comida hospitalaria les desagrada y les lleva a no comer apenas), así como con datos analíticos, se puede hacer una estimación de la situación nutricional para poder incidir sobre ella. Así establecemos las necesidades calóricas y el tipo de soporte nutricional necesario.

 

8.     Es muy importante el seguimiento del paciente, ¿no?

Es de vital importancia. La nutrición está sujeta a cambios relacionados con las patologías del enfermo y que pueden variar a lo largo del ingreso. La dieta y los suplementos que requiera deben ajustarse de acuerdo a un seguimiento estrecho.

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