Menu
Menu

“El método más seguro para conservar un plato es el congelado”

Publicado en el suplemento de salud de La Razón

 

Cynthia Rodriguez, Dietista-Nutricionista y fundadora de de MenuDiet (www.menudiet.es).

¿Toda la comida preparada es igual o hay muy distintas clases de platos preparados?

Las diferencias entre unos platos preparados y otros es muy grande, tanto o incluso más que en cualquier tipo de comida ya que en este caso no sólo hay que valorar la calidad de la comida y los ingredientes o posibles aditivos que se usen, sino que hay que prestar atención a otros aspectos como el envase que lo contiene, el tratamiento térmico y la posterior conservación del producto.

 

Hay platos preparados esterilizados, congelados, refrigerados y luego están las verduras preparadas (lavadas, peladas, cortadas) envasadas en atmósferas modificadas, de todos ellos, ¿cuáles serían los más recomendables desde el punto de vista de la salud?


El método más natural y seguro para conservar un plato preparado es el congelado, ya que la congelación no destruye nutrientes (como ocurre en los esterilizados) ni permite un deterioro constante del producto durante su periodo de conservación (es lo que ocurre con la comida refrigerada en la que habrá actividad bacteriana y enzimática hasta el día de su consumo).

Por otro lado, las verduras listas para consumir son también una alternativa saludable y cómoda, pero es importante consumirlas en un periodo muy corto tras la compra ya que en seguida se deterioran.

 

¿Es cierto que una de las desventajas de este tipo de comida es la dificultad que existe para modificar la cantidad y calidad de los ingredientes?

Está claro que al ser recetas cerradas y ya preparadas el comensal no siempre tiene la opción de realizar cambios sobre la misma. En nuestro caso, apostamos por platos moderados en grasa y sal porque vamos dirigidos a un público que se cuida, lo cual es una ventaja en este sentido porque si lo consume una persona acostumbrada a comer muy fuerte siempre puede añadir sal al gusto o incluso un chorrito de aceite.

 

¿Y qué hay de su valor nutritivo? ¿Es cierto que los platos preparados son menos nutritivos que las comidas caseras y que cada tratamiento térmico que reciben disminuye su aporte de vitaminas?

Depende de la calidad de la materia prima y de las técnicas usadas. Un plato preparado que ha sido cocinado de forma correcta y a partir de alimentos de calidad, que posteriormente se congela y se mantiene congelado hasta su consumo será igual de nutritivo y sano que una comida que hayamos preparado en casa y hayamos congelado posteriormente en una tartera.

No ocurre lo mismo con los alimentos esterilizados, ya que las altas temperaturas sí consiguen destruir muchos nutrientes y además, la textura y el sabor del alimento merma notablemente. También ocurre con alimentos que se mantienen refrigerados durante un periodo largo pues las temperaturas de refrigeración permiten que en la matriz de ese alimento “pasen cosas” y aunque más lentamente, el valor nutritivo y organoléptico del producto también va disminuyendo con el tiempo y es habitual que este tipo de platos presenten por ejemplo un sabor más ácido a medida que nos acercamos a su fecha de caducidad.

La vitamina más comprometida en cualquier técnica de cocinado y conservación es la vitamina C pues es muy sensible, de ahí la importante de introducir frutas y verduras crudas en la dieta.

 

Se dice también que su contenido en sodio, digestibilidad y valor energético hace que las digestiones de estos platos sean muy pesadas…

En los platos preparados industriales es así, pues desgraciadamente cuando se busca dar sabor y palatabilidad de forma económica siempre se recurre al exceso de sal y grasas y a los aditivos químicos. Este tipo de platos preparados no son nada recomendables.

Sin embargo, nada tiene que ver con los platos preparados de quinta gama que se elaboran de manera artesanal y con ingredientes de primera calidad, ya que son comidas que se digieren estupendamente, sin nada de pesadez y que además, están realmente ricos.

 

Además su contenido en sal y azúcar suele ser elevado, por lo que su abuso puede llevar a un aumento de peso ¿no?

En platos preparados es mucho más común el abuso de la sal que del azúcar, ya que la sal ayuda a aumentar el margen de caducidad en un producto refrigerado, podemos decir que actúa como un conservante. La sal no tiene calorías pero el exceso sí supone mayor retención de líquidos e hinchazón, aparte de ser muy perjudicial para el corazón.

El azúcar sin embargo preocupa más en otro tipo de productos. En platos preparados su uso suele limitarse a cantidades muy moderadas que se usan normalmente para neutralizar un poquito la acidez de una determinada salsa de tomate o similar.

 

¿Y también hay más presencia en ellos de grasas saturadas, por las salsas y grasas que potencian su sabor?

Efectivamente las grasas son especialmente abundantes en este tipo de platos preparados de baja calidad y son las principales culpables de que el consumo continuado de estos alimentos suponga un aumento de peso y consigan disparar los niveles de lípidos sanguíneos como el colesterol o los triglicéridos. 

 

¿Todos llevan la misma cantidad de aditivos y colorantes alimentarios para aumentar el tiempo de conservación?

Rotundamente no. Hay platos preparados cargados de conservantes y colorantes y hay otros que directamente no llevan este tipo de aditivos. No obstante, no son los únicos factores que determinan si un producto es mejor o peor, ya hemos visto que hay otros elementos como el exceso de sal o de grasa, una mala elección en el plástico de envasado, un tratamiento térmico demasiado agresivo, etc.

 

Lo cierto es que son muy fáciles y rápidos de preparar ¿por eso serían indicados para ocasiones determinadas y no para el menú diario?

Nuevamente depende del tipo de producto. Hay platos preparados que yo como nutricionista no recomendaría ni de forma ocasional, pues a veces el contenido de sal y grasas es tan alto que las consecuencias (pesadez, malestar, etc) serán notables en una sola toma.  

Sin embargo, si estamos ante un plato preparado de buena calidad puede llegar a ser incluso mucho mejor que otras alternativas, pues esa facilidad a la hora de prepararlo nos ayuda a seguir una dieta sana y equilibrada a largo plazo. Esta es una afirmación que no sólo hago con total seguridad sino también con gran orgullo, pues hace ya más de 7 años que sólo trabajo con dietas cocinadas (mis pacientes reciben sus comidas y cenas ya cocinadas, listas para calentar y comer). El éxito del método es rotundo en sus resultados, no sólo para adelgazamiento sino para mejorar las analíticas y el estado de salud.

 

Su fecha de caducidad es muy amplia ¿se podría decir que son perfectos para los viajes?

Un plato preparado que, sin estar congelado o al menos a temperatura de refrigeración, tenga una amplia caducidad nunca va a ser un producto adecuado. No lo recomendaría para viajes ni para ninguna otra circunstancia.

 

Cada vez hay más platos preparados que aseguran tener bajo contenido en sodio, ser light, no tener colesterol ni azúcar ¿es cierto?

Es imposible generalizar pues esto depende de la ética profesional de la marca en cuestión pero echando un vistazo al listado de ingredientes es fácil saber si un producto es más o menos saludable. Para ello, debemos asegurarnos de que está cocinado con un buen aceite de oliva (si es virgen extra mejor) y además, hay que prestar atención a la posición que ocupan la sal y al azúcar en el listado de ingredientes (deben aparecer siempre al final).

 

Se podría decir que son alimentos muy seguros para el consumidor porque sabemos que no van a contener bacterias, parásitos etc?

Son alimentos seguros siempre que a la hora de su elaboración se hayan cumplido todos los requisitos que marca la normativa sobre higiene y seguridad alimentaria. 
Una vez en casa del consumidor, si éste no lo conserva correctamente o deja pasar la fecha de caducidad, el producto se puede deteriorar como lo haría cualquier otro tipo de comida. Los platos preparados refrigerados son especialmente vulnerables a los cambios de temperatura y es más fácil que se de una proliferación bacteriana indeseada que por ejemplo en los platos congelados o esterilizados.

 

En todo cualquier caso, no se puede decir que, en general, sean los más saludables, ¿no?

No tienen porqué ser platos poco saludables cuando se cuidan los detalles. Nosotros llevamos varios años trabajando en este campo y nos preocupamos de elegir los mejores ingredientes, de usar para nuestras preparaciones salsas muy ligeras con base de verduras y especias, de respetar los tiempos de cocción, de usar un plástico seguro libre de bisfenol como recipiente y de hacer uso de una congelación rápida justo tras el cocinado, para que los platos estén como recién hechos a la hora de consumirlos. Esto se traduce en un producto natural, seguro y realmente saludable.

 

¿Estarían más indicados para una determinada edad que para los niños o ancianos, por ejemplo?

Los platos preparados de calidad están indicados para cualquier rango de edad. Más complicado es el caso de los alimentos para bebés que si son envasados deben ir esterilizados como es el caso de los potitos. En ese caso, es una rango de edad tan vulnerable al tener un sistema inmune aún inmaduro que la normativa le da prioridad a la seguridad alimentaria que a conseguir un producto óptimo desde el punto de vista nutricional.

Back to Blog

Deja un comentario

Back to Blog