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“La obesidad no se contagia pero los hábitos sí”

Publicado en el suplemento de salud de La Razón 

 

DR. ADELARDO CABALLERO, Cirujano Director del Instituto de Obesidad 

¿Se contagia la obesidad?

No se contagia como enfermedad, pero si podemos decir que se contagian los hábitos y las costumbres alimenticias y de vida sedentaria.

 

¿Exactamente cómo se produce ese contagio?

Las personas tendemos a imitar conductas de grupo, y más si están relacionadas con la vida social, la comida, la bebida, y en general todo aquello que es apetecible y nos proporciona  algún tipo de placer.

 

Entonces se trata de vínculos sociales. ¿Cómo son exactamente?

Son los vínculos de amistad, de familia, de grupos de compañeros de trabajo, de estudios, en general de pertenencia a un grupo.

 

Entonces si un amigo o tu marido o tu mujer son obesos, ¿tienes más posibilidades de serlo tú? ¿Te preocupa menos ser obeso?

Sí, claramente, estar en un entorno de personas obesas y tener a disposición una gran cantidad de alimentos es un factor de riesgo para padecer sobrepeso.

 

Lo que más influye, según el informe de la revista New England of Medicine son los amigos, ¿por qué?

Ocurre en muchos aspectos de la vida que la influencia de los amigos tiene mucho más peso que la de padres, madres o familiares, así que no es raro que también ocurra en este aspecto. Y además, es con los amigos con los que se hace la mayor parte de la vida social.

 

Entonces, cuando una persona gana peso, arrastra a sus amigos y familiares en la misma dirección ¿no?

No si es una sola persona en un entorno de personas no obesas, pero si ocurre cuando es al revés, un entorno obeso y una persona que no lo es…

 

Pero ¿por qué? ¿Acaso les incita a comer como el mismo come? o el hecho de relacionarse con la persona obesa hace que nos acostumbremos a la obesidad y dejemos de darle importancia?

Es cierto que al convivir con personas obesas, con las que nos unen vínculos de cariño y afecto, la obesidad en si deja sorprendernos. Y también se produce una imitación de conductas en muchos casos.

 

¿Y cómo se puede evitar esta mala influencia?

Hay que ejercitar la fuerza de voluntad y no dejarse influenciar. Al contrario, forzar a la persona obesa a tomar medidas y soluciones ante su problema.

 

¿Ocurre también en los niños y los ancianos cuya obesidad es aún más peligrosa si cabe?

Los  niños están muy expuestos a su entorno, tanto para adquirir buenos hábitos si se los inculcan en su familia, como para lo contrario si  están rodeados de comedores de dulces, bollería o chucherías.

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