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El día de la marmota

Publicado en La Gaceta de Salamanca

 

Que Quim Torra no es un presidente de Cataluña para todos los catalanes es algo que está claro desde el mismo momento en el que se revisan sus declaraciones previas a convertirse en el alter ego de un Puigdemont tan incapaz de ceder su sitio, como para que no haya habido president hasta que que él no ha encontrado a uno que no moverá ni una mano ni un pie sin que él tire del hilo correspondiente .

Puigdemont quiere tan poco a su tierra y a sus compatriotas, que los ha dejado desangrarse lentamente mientras él se atrincheraba en sus feudos alquilados de Bélgica o se paseaba por Europa haciendo cortes de manga a los españoles y recitando como un papagayo la mentira del exilio, los presos políticos y todo lo demás, con el fin de que, de tanto repetirla, se acabara por tomar como cierta.  Lo que cuento no es algo que alguien discuta; y, de hecho, si la CUP ha bendecido al ínclito Torra ha sido precisamente porque cumple las características precisas para que todo vuelva a empezar.  Lo más previsible es que, de nuevo, se busque la República prohibida e incluso que se la reproclame aún a costa de nuevas prisiones por atentar contra la ley, que  no por cuestiones políticas o ideológicas…

La sensación generalizada, después de meses de empresas abandonando Cataluña, protestas, tensiones y pugnas cainitas que han llevado a tantas  familias a dividirse a la mitad, es que nos encontramos en el día de la marmota. Nos iremos a dormir y la pesadilla volverá a comenzar… Por eso esperamos –desesperados-  lo que haya de venir, mientras repasamos con resignación las declaraciones xenófobas de un president que por más que pida perdón lleva años declarando sus sentimientos “etnicistas”, por decirlo de manera eufemística.

Mientras Rivera reclama que se pase a la acción ya y que el 155 recupere la vigencia perdida tras el nombramiento, Rajoy –que ya ha dicho que no va a juzgar a Torra por sus palabras sino por sus hechos-, controla sus ímpetus junto a Pedro Sánchez, y mira desde la distancia, advirtiendo que si ocurre lo que parece inevitable, se tendrán que volver a tomar medidas indeseadas: 155, prisiones preventivas y un largo etcétera de sufrimientos innecesarios.

¿No les suena todo esto a déjà vu? Da mucha pena decirlo, pero parece que vamos derechitos, al día de la Marmota.

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