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“La deficiencia de yodo es un problema fácilmente prevenible”

Publicado en el suplemento de salud de La Razón

 

Dr. José Manuel Moreno, Pediatra y Coordinador del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría (AEP)

¿Para qué se necesita el yodo?

El yodo es un parte importante de las hormonas tiroideas, hormonas que juegan un papel fundamental para el crecimiento y desarrollo del ser humano, así como en el metabolismo energético y en la producción de calor. Así, mientras que las últimas acciones ocurren a lo largo de la vida del individuo las primeras son especialmente en la infancia, periodo de mayor crecimiento y donde se produce el desarrollo neurológico principal.

 

¿Es cierto que la nutrición deficiente en yodo es uno de los problemas de salud pública más fácilmente prevenibles? ¿por qué?

El yodo procede de los alimentos, especialmente de los de origen marino. También la leche de vaca y los huevos contienen yodo, en función de la alimentación del animal. Además la sal yodada es una buena fuente de yodo. En cuanto el contenido en hortalizas, verduras y cereales es más bajo y depende de la riqueza en yodo del suelo de cultivo.ES un problema de salud pública fácilmente prevenible por varias razones: es posible determinar la deficiencia en yodo de la dieta por medio de la medida de las hormonas tiroideas en sangre o mejor, por la eliminación de yodo en orina, es fácilmente absorbido y metabolizado, por lo que si se garantiza una ingesta oral suficiente (con la dieta o con suplementos) se consiguen niveles de yodo suficiente. La yodación de la sal es una medida para optimizar el consumo de yodo en toda la población.

 

¿Cómo se puede paliar la deficiencia de yodo en los niños nacidos con esta deficiencia?

La deficiencia durante el embarazo –y por tanto el déficit de yodo en el feto- es consecuencia de la deficiencia en yodo de la madre. Si el déficit es grave condiciona de forma importante el desarrollo neurológico del bebé (se conoce como cretinismo endémico y es famoso el ocurrido a principios del siglo pasado en algunas zonas pobres del interior de Extremadura, Las Hurdes), por lo que la clave no es el tratamiento del niño que ha padecido deficiencia de yodo durante el embarazo, sino su prevención.– La utilización de sal yodada resulta una medida imprescindible y urgente para la corrección del estado deficitario en yodo en la población general, siendo además una actuación aceptada por múltiples países, entre ellos España. Actualmente se ha convertido en prioridad mundial en salud pública. – Sin embargo en las gestantes esta medida resulta insuficiente, porque se necesitan dosis diarias de yodo más elevadas que en la población general (recientemente la OMS ha elevado su recomendación a 300 microgramos diarios, con un mínimo de 250), dosis que no se pueden conseguir a través de la ingesta de sal por motivos obvios. Por lo tanto es necesario, además del consumo de sal yodada, la utilización de suplementos en forma de yoduro potásico. Hoy, la gran mayoría de las sociedades científicas recomiendan la suplementación con yodo durante todo el embarazo y la lactancia con 200 µg más de lo recomendado en población general (250-300 µg en total). Es muy importante que el suplemento se inicie, si es posible, antes de la gestación, igual que se recomienda con los folatos.Esa suplementación con yodo debe mantenerse en el periodo de lactancia. Durante el periodo de lactancia, la leche materna es la única fuente de yodo para el niño, en una época de su vida en la que el desarrollo cerebral sigue necesitando de las hormonas tiroideas.

 

¿A qué se debe el riesgo de la escasez de yodo en las gestantes?

A la pobreza en yodo de la dieta, en especial al bajo consumo de pescado. Además los procesos culinarios y tecnológicos de procesado de alimentos reducen su contenido en yodo (entre un 20 y un 60%). Esta deficiencia es especialmente grave en madres que siguen dietas veganas, en las que junto al riesgo de deficiencia de vitamina B12 puede existir un déficit de yodo.El cumplimiento de la suplementación con yodo durante el embarazo es muy irregular.

 

¿Cómo se puede prevenir?

Se ha comentado en el párrafo anterior: garantizar el acceso a productos que contienen yodo y suplementación durante el embrazo y la lactancia.Para toda la población consumo de sal yodada (dentro del consejo de reducir el consumo global de sal)

 

¿Qué alimentos no deberían faltar en nuestra dieta para que no nos falte yodo?

Pescados, leche y huevos. También algunas algas marinas son ricas en yodo. Hay algunos alimentos bociógenos (es decir que limitan la disponibilidad del yodo), como son las crucíferas (col, nabos, brécol) que deben consumirse con moderación en el embarazo y la lactancia, sobre todo si no puede garantizarse una suplementación adecuada.

 

¿El problema es mayor en los niños que en los adultos? ¿por qué?

No es que sea mayor, sino que las consecuencias son más graves, en especial lo que se refiere al desarrollo del sistema nervioso central, y por tanto, de sus capacidades intelectuales futuras.

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