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¿Alguien está pensando en nosotros?

Publicado en La Gaceta de Salamanca

 

Perdónenme si hoy escribo con cierta desazón y tristeza. No me la produce el cambio. Al contrario. Siempre pensé que los cambios eran buenos y más cuando la situación –en este caso la corrupción- llevaba tiempo necesitando un sonoro puñetazo sobre la mesa. Sin embargo, el modo en el que se han producido los acontecimientos y como siguen sucediéndose  me provoca una creciente pesadumbre. La soberbia de un PP que bajo ningún concepto ha querido permitir que la ciudadanía decidiera sobre su propio futuro con una dimisión de su presidente a tiempo y una convocatoria de elecciones generales, por temor al ascenso anunciado de Cs, me ha parecido bochornosa; el empecinamiento de los socialistas en acceder al poder para quedarse en él, con las mochilas cargadas de populistas e independentistas, que siempre habían asegurado que no les acompañarían en el camino, vergonzosa también; el ansia de los podemitas ávidos de poder y tan deseosos de ocupar un cargo en el gobierno de Sánchez como de zampárselo con patatas, sonrojante;  la zozobra de los “decisivos” peneuvistas ante el anuncio de la ignominia  de los populares de modificar sus propios presupuestos para castigar su actuación en la moción de censuran y entorpecer la formación del nuevo Gobierno, oprobiosa;  y la turbia mirada del presidente de la Generalitat, Quim Torra anunciando su deseo de hablar con Sánchez de autodeterminación, sumada a la declaración de Puigdemont sobre que Borrell ha contribuido al odio, para tratar de evitar que saliera ministro, patéticas .Por si fuera poco, se empiezan a filtrar guerras intestinas entre las filas del PP –siempre ocurre cuando un partido cae- y Cs, de pronto, ha desaparecido del mapa. . Así las cosas, tengo la sensación de que ninguno de nuestros grupos políticos representa al pueblo del que formo parte,  que  en estos momento está cansado, indignado y con ganas de decidir sin que le impongan, sin que le oculten los intereses de unos y las recompensas supuestamente prometidas a otros, ni le vuelvan a engañar. Y noto en mi misma la desilusión, la desgana, la imposibilidad de creer ya en unos políticos que nos ofrecen cien mil veces las mismas palabras gastadas, mientras se arrojan afilados puñales entre sí para defender lo suyo en vez de lo nuestro ¿Alguien ha pensado en España y los españoles? ¿Alguien está pensando en lo mejor para todos nosotros? Ojalá me equivoque pero…, no lo parece.

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