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Aquarius

Publicado en La Gaceta de Salamanca

 

Alguien dirá que es una medida populista. Que con este gesto lo que quieren es demostrar lo buenos que son y que luego nos costará caro. Que habrá efecto llamada. Que no nos conviene… No sé qué de todo esto y qué no será verdad, pero sí sé que se me cayeron dos lágrimas al saber que el presidente Sánchez ofrecía Valencia para acoger al al Aquarius y a los más de seiscientos hombres,mujeres y niños desesperados que viajan en él. Soy muy consciente de que lo que tiene que hacer Europa es buscar salidas a ese otro mundo que trata de escapar de si mismo para salvar la vida; pero mientras no lo haga, es imprescindible que acepte la responsabilidad que le corresponde y los principios éticos con los que nació. Los países de Europa crearon la Unión Europea para ayudarse entre sí, hacerse fuertes y asistir a los más necesitados. La solidaridad es uno de los principios básicos de la civilización. Sin ella, todo es ley de la jungla. Es cierto que en Europa estamos desbordados, que tenemos un serio problema con no saber cómo reubicar a las personas que llegan de fuera y que aún no nos hemos sentado todos a contemplar la fórmula para tratar de conseguir que esos países de los que se huye sean los suficientemente fuertes y capaces como para que no quieran abandonarlos, sino luchar por ellos.

Quizás este gesto del Gobierno con los migrantes a los que nadie desea recibir–que en su día también tuvo Alemania-, sirva para que Europa recuerde su responsabilidad en el mundo y entre todos sus integrantes se acuerde la manera en la que hay que abordar este asunto. Que el problema no sea hoy de un país y mañana de otro. Hasta que no sea, siempre, de todos, no nos plantearemos enfrentarlo seriamente.

Se me viene a la cabeza aquello barcos prisión donde los países “solidarios” de Europa y EEUU encerraron a los judíos a los que no querían dejar desembarcar en ninguna parte. Salvarlos del Holocausto era una cosa…, quedárselos otra muy distinta. La historia, de otro modo, se repite. Y la vergüenza reaparece sin remedio. ¿De verdad podemos concentrarnos en nuestro bienestar sin mirar a quienes nos rodean? Aunque sea por nosotros mismos, por sentirnos bien, y porque el mundo funcione mejor, ya va siendo hora de que tomemos decisiones. Esta donde la prioridad es salvar vidas, hace que me enorgullezca de su país. Y del toque de atención que con su gesto le ha dado a Europa. Ahora, espero, lo siguiente es que exijamos que Europa reaccione.

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