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Donde dije “digo”, digo “Diego”

Publicado en La Gaceta de Salamanca

Hace poco menos de tres meses, cuando Pedro Sánchez se alzó como presidente del Gobierno tras una tan inesperada como victoriosa moción de censura y nombró un Gobierno diferente, moderno, casi independiente y repleto de profesionales, una especie de soplo de esperanza recorrió España.  Olvidamos incluso –o al menos lo apartamos- que para conseguir su objetivo y alcanzar por los pelos la posibilidad de pisar la Moncloa, Pedro Sánchez  había recurrido a los mismos socios con los que siempre aseguró que no pactaría. Lo hicimos pensando que si Sánchez nos ofrecía esos nombre en las carteras ministeriales todo cambiaría…; pero no han pasado ni noventa días y ya hemos visto que quien ha cambiado ha sido él.  El Presidente, al igual que sus antecesores, se ha dado cuenta de que desde su sillón el horizonte se ve de otra manera y ha empezado a actuar de otra bien distinta a la que prometió. Para empezar ese grupo de expertos asesores en comunicación y marketing a los que la política parece importarles más bien poco, estuvieron a punto de llevarlo hasta el más absoluto ridículo a fuerza de fotitos de gafas y manos, que el propio Sánchez se vio obligado a frenar; pero para seguir, el presidente empezó a decir “Diego”, una y otra vez, donde había dicho “digo”.  Está claro que la realidad desvanece los sueños, pero hombre, que quien ha criticado tanto los excesos se pille un avión privado para ir a un concierto y luego ande justificándolo como si fuéramos todos tontos, parece un despropósito…Lo es también que su ministro de Interior destituya al jefe de la UCO por “falta de confianza”, después de que en el últimos tiempos no hayamos parado de ver méritos y logros de este cuerpo y de que la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil se haya convertido en un referente por su magnífico trabajo. Se podrían añadir más cuestiones, pero no me va a dar de sí el artículo, así ue conviene que me centre en una y me olvide de asuntos como  el de acercar a  presos etarras sin que cumplan los requisitos necesarios o abrir la posibilidad a un referéndum en Cataluña –que es inconstitucional- para que Torra lo mire con cariño. Escribo a pocos días del 17 A, fecha en la que el rey visitará Barcelona, y en la que es de suponer que “arderá Troya”…  Aunque bien podría ocurrir que se inundase  de lágrimas, al no  poder recibir esta vez a los migrantes del último Aquarius porque, así es la vida, y Sánchez ya se ha dado cuenta –o quizá se lo ha soplado Merkel- de que, aunque quede muy bien,  no puede acogerlos  a todos… Ojalá me equivoque y ninguno de estos dos asuntos se compliquen. Así podremos centrarnos en lo importante: ese indiscutible enchufe de su mujer, Begoña -esa atractiva dama de carácter, pero de CV más bien  justo- que le ha permitido acceder un puestodesde el que, vaya coincidencia, recibirá subvenciones públicas. ¿Ah, que no es lo más importante? Revisen declaraciones antiguas del propio Sánchez… Donde dije “digo”…

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