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Mujeres buenas y mujeres malas

Publicado en La Gaceta de Salamanca

Me despierto con la noticia de que Asia Argento, la productora y actriz que fuera voz fundamental en el movimiento Me Too, tras denunciar en Cannes que fue violada por Harvey Weinstein, pagó un menor del que abusó – su compañero de reparto en una serie, Tommy Bennet-, para que no la señalara a ella.  Y me llevo un disgusto, claro. Cómo no. No es que yo no sepa que hay mujeres buenas y malas igual que hombres buenos y malos o que haya creído alguna vez que todas nosotras somos perfectas y los fallos solo los cometen ellos. No. Se de sobra que el género no garantiza los comportamientos y que las actuaciones de cada cual son de cada cual .Pero también sé que mientras a los hombres el “valor se les supone” a las mujeres nos ha costado mucho quitarnos el estigma del pecado original, de nuestra maldad intrínseca, de nuestra falta de inteligencia y hasta de la falta de ese alma que nos caracterizó durante siglos y que, para algunos, solo lo hemos conseguido parcialmente.  Por ejemplo, aún a día de hoy, en países como el nuestro donde la igualdad parece ser causa común, continúa viva la leyenda de que las mujeres somos las peores enemigas entre nosotras, mientras que ellos, que llevan matándose entre sí desde Caín y Abel, presumen de su nobleza y camaradería. O se habla con desparpajo de las mujeres fatales, mientras la historia anda llena de mujeres que han perdido la cabeza hasta literalmente por lo fatales que eran sus hombres… El caso es que son muchos los tópicos que continúan vigentes y que consiguen, además, que una noticia como esta fragilice aún más las recientes conquistas de nuestro género. Que una de las que ha denunciado abusos sea abusadora vuelve sospechosas a todas las mujeres que durante décadas permanecieron amordazadas por los sentimientos de vergüenza  y de culpa y que por fin, gracias al movimiento Me Too, se atrevieron a contar lo que habían sufrido en silencio. Por eso me ha apenado muy especialmente esta noticia. No por reconfirmar que hay mujeres buenas y malas en todas partes, sino por el ruido que hacen las malas actuaciones de mis malas compañeras de género, que tanto aprovechan los que intentan buscar justificación a la siempre injustificable desigualdad.  No señores/as, el que haya buenas y malas, solo significa que al igual que las buenas deben poder obtener su recompensa idéntica a la de los buenos, las malas también deben ser castigadas con la misma contundencia que los malos. Nada más.

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