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“Para los diabéticos recomiendo una dieta mediterránea modificada”

Publicado en La Razón

Patricia Enes, directora médica de Dialibre, especializada en diabetes.

 

¿Para la diabetes se recomienda la dieta mediterránea igual que para la población en general?

Algunos aspectos de la dieta mediterránea, casi todos, son recomendables para todas las personas, como el consumo de frutas y verduras frescas y en variedad o la preferencia por las grasas saludables como el aceite de oliva. Otros, como el consumo diario de cereales y derivados en abundancia, no lo son tanto, y para las personas con diabetes o prediabetes, puede hacer progresar la enfermedad o dificultar mucho el alcanzar un buen control metabólico, al ser alimentos que requieren una secreción de insulina elevada para metabolizarse. Recomendaría más bien una dieta mediterránea modificada: reducir el consumo de cereales, panes y pastas, sustituyéndolos de la base de la pirámide por frutas, verduras y legumbres, que serán la fuente principal de hidratos de carbono. Los cereales integrales, tienen un perfil glucémico algo más favorable, pero con poca diferencia. Mejor, disminuir el consumo, elegir el centeno o la espelta o sustituirlos por pseudo-cereales como el trigo sarraceno o la quinoa. Además, es importante añadir otros aspectos como la atención al origen y tipo de manipulación de los alimentos y la manera de cocinarlos.  Los de origen animal tendrán un perfil más saludable si proceden de animales en libertad alimentados de forma natural. En los últimos años los estudios han demostrado que el aumento de enfermedades cardiovasculares relacionado con el consumo de grasas saturadas de origen animal es dependiente del tipo de crianza de los animales. Respecto a frutas y verduras, vigilar la cantidad de pesticidas y tóxicos, eligiendo para ello los de producción orgánica, sobre todo para los que carecen una piel gruesa que ejerza de protección. La piel de las frutas contiene nutrientes esenciales, como las vitaminas, sin embargo, acumula tóxicos, por eso para no renunciar a aquellos es muy interesante, primar las frutas orgánicas y de producción local.  Respecto a la manera de cocinar: evitar frituras y altas temperaturas. Y la recomendación más importante, que sería eliminar los productos procesados o industriales y basar la alimentación en alimentos naturales. Aquellos modifican el metabolismo y alteran el control del apetito por parte del hipotálamo causando sobrepeso y alteraciones hormonales que afectan a la utilización de grasas e hidratos de carbono.

No existe una dieta recomendada exclusivamente para personas con diabetes. La alimentación saludable es la misma para todos. Sin embargo, podemos decir que el impacto de una dieta inadecuada se multiplica en personas con diabetes y puede acelerar el desarrollo de complicaciones crónicas.

 

¿Pero la propia dieta puede prevenir su aparición?

Sí, en el caso de la diabetes que se produce por fallo de las células beta pancreáticas por resistencia a la insulina (la diabetes tipo 2), la alimentación juega un papel determinante en su aparición. Aunque existe una predisposición genética a desarrollar este tipo de diabetes, no es en absoluto determinante, y si los hábitos son saludables, no se llegará a desarrollar nunca. En relación con los hábitos de estilo de vida relacionados con la diabetes, no sólo la alimentación es importante, también la actividad física, el sueño y los aspectos psicosociales.

 

¿De todas las diabetes o solo la de tipo dos?

No de todas, por ejemplo, las diabetes monogénicas, un grupo de diabetes causado por alteración en un solo gen, sí están determinadas genéticamente sin influencia de factores ambientales.  Por otro lado, en la diabetes autoinmune, la diabetes tipo 1, es algo más complejo. Existe una predisposición genética, no determinante, en la que se han descrito más de 40 genes implicados, que confiere un mayor riesgo de desarrollar diabetes. Pero, además de esto, es necesario la acción de factores ambientales para que se produzcan los auto-anticuerpos responsables de la destrucción de las células beta del páncreas que causa el déficit de insulina. Una de las teorías más aceptadas, identifica a determinadas infecciones víricas (enterovirus, como el Coxsackie) como uno de estos factores ambientales. En este caso, aunque se ha investigado el papel de la alimentación, todavía no se ha encontrado una relación sólida con el desarrollo de diabetes tipo 1.

De cualquier manera, la alimentación juega un papel importante en todos los casos, porque será determinante para controlar los niveles de glucosa en sangre tras el diagnóstico y porque todas las personas son susceptibles de desarrollar insulino-resistencia añadida. Es decir, se puede tener una diabetes de causa autoinmune o monogénica y con el tiempo desarrollar también resistencia a la insulina (la base de la diabetes tipo 2), lo que empeorará enormemente el pronóstico. Por todo esto, y debido a que la clasificación actual de la diabetes es demasiado simplista, recientemente se ha propuesto una nueva clasificación que contempla 5 tipos de diabetes en función de la presencia o no de déficit de insulina, auto anticuerpos anti-pancreáticos, resistencia a la insulina, obesidad y la edad del paciente al diagnóstico. Esta nueva clasificación parte de una investigación liderada por el Centro de Diabetes de la Universidad de Lund (Suecia) y su interés radica en que permite un diagnóstico más preciso que ayudaría a elegir mejor el tratamiento que requiere cada paciente, ya que controlar adecuadamente los niveles de glucosa desde el inicio de la enfermedad es fundamental para evitar complicaciones graves.

 

En todo caso esa dieta, aunque mediterránea tendrá que ser más estricta y limitar los alimentos con algo contenido en azúcar, realizarse en comidas pequeñas a lo largo del día en las que se preste atención a la cantidad de carbohidratos y en la que se reduzcan las grasas, el alcohol y la sal y se incrementen los alimentos integrales, frutas y verduras, ¿no?

Estas recomendaciones y algunas otras, son aplicables a todas las personas, con y sin diabetes. El abuso de alimentos de alto índice glucémico y sobre todo de alimentos industriales, se relaciona con alteraciones metabólicas y mayor mortalidad.  Las comidas con alta carga glucémica y los alimentos industriales elevan los niveles de glucosa en sangre y demandan al páncreas una gran secreción de insulina. La insulina disminuye los niveles de glucosa en sangre haciendo que se almacene en el hígado y en el músculo. Cuando las elevaciones de glucosa son constantes, se saturan los depósitos hepáticos y éste comienza a transformar la glucosa en grasa. Esto además hace que se eleven los triglicéridos en sangre. Las células hepáticas y musculares se vuelven cada vez más resistentes y no pueden captar más glucosa, que permanece entonces elevada en sangre, lo que provoca que se segregue más insulina. Los niveles altos de insulina favorecen la acumulación de grasa y el aumento de triglicéridos y productos inflamatorios que genera esta situación hacen que la leptina, la hormona que regula el apetito, no pueda llegar al cerebro correctamente y no se produzca la sensación de saciedad, por lo que el apetito se mantiene elevado, generándose un circulo vicioso. A largo plazo esta situación acaba en alteración de la producción de insulina, por daño de las células beta del páncreas.

Además, esta “sobrecarga” de insulina, de forma repetida, predispone no sólo a la diabetes si no también condiciona un mayor riesgo cardiovascular, y predisposición a otras patologías, como el cáncer.

En personas con diabetes, gracias a los sistemas de monitorización continua, que nos permiten ver los niveles de glucosa de forma continua durante las 24 horas del día, podemos observar el efecto que determinadas comidas en los niveles de glucosa. Lo que hemos constatado es que un exceso de hidratos de carbono hace más difícil conseguir un buen control de la diabetes. La recomendación en este sentido sería reducir o eliminar la cantidad de hidratos de carbono procedentes de pastas, arroces, pan y harinas y basar el aporte de hidratos de carbono en frutas, verduras y legumbres fundamentalmente. Y, de nuevo, eliminar los productos procesados, que además de azúcares artificiales pueden contener grasas perjudiciales.

 

Entre las recomendaciones para convivir con normalidad con la diabetes, está además la de controlar el sobrepeso ¿no?

Podemos decir que van de la mano. Una alimentación adecuada seria aquella que además de aportar los nutrientes necesarios para mantener la salud, permite mantener un peso saludable. La relación entre alimentación, sobrepeso y diabetes va más allá, ya que la reducción de peso en personas con diabetes tipo 2, sobre todo en estadios iniciales, puede llegar a revertir la enfermedad, tal y como demuestra un ensayo clínico recientemente publicado en The Lancet.

Tiende a considerarse, incluso entre los profesionales de la salud, que la alimentación y el ejercicio son complementos al tratamiento farmacológico, pero realmente son la parte más importante, tanto del tratamiento como de la prevención de la diabetes. Hasta la fecha ningún fármaco ha demostrado una eficacia similar y sin ningún efecto secundario indeseable.

 

Claro que para las personas diabéticas que lo sufren no siempre es fácil y a veces han de recurrir a alguna dieta ¿las yo-yó son las menos recomendables? ¿Cuáles son?

Cualquier dieta en la que no haya variedad de alimentos y no se base en conseguir una nutrición adecuada, fracasará. Nuestro organismo está mejor preparado para sobrevivir en épocas de escasez de alimentos que para manejar una sobrealimentación. Esto determina que ante una dieta “rápida”, basada en una reducción calórica importante, el organismo se adapte rápidamente reduciendo el gasto calórico.  Después, al normalizar la cantidad de calorías, se gana más peso que el pérdido inicialmente, porque ahora esa cantidad de calorías resulta excesiva. Por eso, tras una dieta hipocalórica, no sólo se recupera el peso si no que lo habitual es ganar más. Además, si se repite el proceso, cada vez será más difícil para perder el peso ganado, ya que cada vez que se hace una dieta restrictiva, no sólo se reduce el gasto calórico si no que también el organismo modifica el punto umbral del peso objetivo al alza.

Si, además la dieta inadecuada no se acompaña de ejercicio, la perdida de peso será fundamentalmente a costa de masa muscular, lo que reducirá más aún el gasto calórico y el efecto “rebote” será mayor.

Un detalle, el término diabético, por consenso, desde hace unos años, se reserva exclusivamente como adjetivo para las complicaciones de la diabetes: retinopatía diabética, neuropatía diabética, etc. Para referirnos a las personas, se ha decidido no utilizarlo y sustituirlo por personas con diabetes.

 

También hay quien asegura que las personas con diabetes tienen que tener especial cuidado con los productos light ¿por qué?

La primera consideración sería que cuando hablamos de productos “light”, nos referimos en general a productos procesados, ya que no tiene mucho sentido hablar, por ejemplo, de una lechuga “light”. En ese sentido, como apuntábamos antes, no son recomendables en general, con un impacto más inmediato y evidente en personas con diabetes. Generalmente, son productos industriales en los que se sustituye el azúcar por edulcorantes. La evidencia relaciona algunos de los edulcorantes más utilizados con alteraciones de la microbiota intestinal (el conjunto de microorganismo que habitan de forma natural el intestino) y con el síndrome metabólico, con un efecto directo en la capacidad del organismo de metabolizar la glucosa. Aunque hoy en día sigue existiendo polémica al respecto. Por otro lado, el efecto “light” interfiere en nuestra percepción en la elección de la opción saludable, haciendo más probable que se consuman estos alimentos en mayores cantidades que en su versión original.

 

Y que toda la dieta sirve de poco si no se hace ejercicio físico ¿es cierto?

Los dos, alimentación saludable y ejercicio, son necesarios e insustituibles para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo, pero no diría tanto como que la falta de uno invalide los beneficios del otro. El ejercicio es necesario para mantener el gasto calórico y la capacidad cardiorrespiratoria. Disminuye los niveles de tensión arterial y se relaciona con mayor calidad de vida. Pero, no es suficiente con hacer ejercicio diariamente, igualmente importante es evitar el sedentarismo. La recomendación es intentar no permanecer sentado demasiadas horas seguidas y hacer algo de ejercicio cada 2 horas, un pequeño paseo o unas flexiones, por ejemplo.

 

¿Por qué tienen las personas con diabetes que prestar atención al cuidado de sus pies?

En la diabetes mal controlada pueden aparecer una serie de complicaciones que afectan al pie, que se denominan pie diabético y suelen producirse por la aparición simultanea de alteración de la sensibilidad (no se percibe el dolor) y deformidades en el pie causados por alteraciones de la marcha. En este contexto una lesión menor, puede no evolucionar bien y perpetuarse debido a la insensibilidad. A la mala cicatrización puede contribuir una alteración de la vascularización periférica, también, relacionada con la diabetes. En el peor de los casos, la situación puede terminar en la necesidad de amputación. Por eso, es muy importante seguir las medidas preventivas, revisión periódica de los pies, uso de calzado adecuado, cortar bien las uñas, evitar caminar descalzo y, por supuesto, mantener los niveles de glucosa controlados.

 

¿También tienen que estar atentos y someterse a regulares revisiones oftalmológicas?

Efectivamente, la retinopatía diabética es una de las complicaciones más temidas por las personas con diabetes y una causa frecuente de ceguera. Se relaciona con el tiempo de evolución de la diabetes y con el control glucémico. Es muy importante realizar la revisión oftalmológica periódica (se estima que un porcentaje de alrededor del 30% no la realiza) que permite la detección precoz de posibles alteraciones, ya que existen y tratamientos que pueden ayudar a controlar la evolución y mejorar el pronóstico. Entre los factores modificables que pueden influir en el pronóstico de la retinopatía, además del control estricto de los niveles de glucosa, se encuentran el control de la tensión arterial y el abandono del tabaco y el alcohol.

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