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“El consumidor debe atender a la lista de ingredientes”

Publicada en el suplemento de salud de La Razón

Dra. ALBA SANTALIESTRA PASÍAS, Secretaria Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas y Presidenta Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de Aragón.

 

¿Por qué es tan importante el etiquetado de los alimentos?

El etiquetado de los alimentos es la información que tiene el consumidor en los productos a la hora de adquirirlos y de la que puede conocer tanto los ingredientes como la composición nutricional, entre otros aspectos, por lo que le permite seleccionar los que adquiere y consume. La selección de un alimento u otro vendrá influenciada directamente por los aspectos visuales relacionados con la publicidad y el marketing de los mismos, así como por las creencias propias del individuo, y por la composición de los mismos debido al interés creciente por la lista de ingredientes y los efectos para la salud.

 

¿Se nos engaña en los etiquetados? ¿Se nos oculta información?

El etiquetado de los alimentos se ciñe a una regulación europea basada tanto en el Reglamento (UE) 1169/2011 del Parlamento Europeo sobre la información alimentaria facilitada al consumidor, como en  el Reglamento (CE) 1924/2006 del Parlamento Europeo que regula las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en los alimentos. De esta forma se regulan los principales aspectos que deben indicarse obligatoriamente y aspectos opcionales relacionados con las declaraciones de propiedades saludables o nutricionales, que se permitirán solamente ser incluidas bajo algunas circunstancias muy concretas recogidas en la propia normativa. Además existen aspectos relacionados con el etiquetado que no están regulados en la normativa, que son opcionales, y es en esta parte en la que se juega con la información que se quiere resaltar. En esa línea, es importante resaltar que existen determinadas características que no se recogen en la normativa europea y que se utiliza para “promocionar” valores que el consumidor considera “saludables”, a pesar de no representar un valor añadido, ni una forma de procesado “más natural o saludable” que es lo que el consumidor percibe. Este tipo de declaraciones, como sería por ejemplo el uso de la inclusión de “artesano” en un alimento, son las que pueden dar lugar a confundir al consumidor, puesto que no es un experto ni en alimentación, ni mucho menos en legislación.

 

¿A qué debe estar especialmente atento el usuario?

El consumidor debe atender a la lista de ingredientes, puesto que será la que le informe sobre la proporción de cada uno de los mismos en el producto final, dado que siempre se enumeran en orden descendiente según su peso. Además, deberá fijarse en la composición nutricional, atendiendo de forma especial a las grasas saturadas, grasas trans, colesterol, azúcares simples y sodio o sal, de manera que cuanto menor sea la proporción de estos nutrientes en los alimentos, mejor perfil nutricional tendrá, y más beneficioso para la salud del consumidor será.

También es muy importante observar si resaltan información nutricional si lo hacen por 100gr del producto, o por porción consumida (ej. rebanada, loncha, paquete, etc.) puesto que ello nos permitirá saber el contenido total tras el consumo, y poder ponerlo en valor respecto al consumo global de la alimentación.

 

¿Cómo debería de ser la etiqueta ideal?

La etiqueta ideal debería ser aquella que permita al consumidor identificar un producto como saludable al compararlo con uno de las misma familia, pero elaborado con un procedimiento más laxo que tenga por ejemplo mayor contenido en azúcares, grasas o sodio. Además, el etiquetado ideal debería permitir clasificar incluso aquellos alimentos que dentro de una gama saludable pueden tener un beneficio extra, por ejemplo logrando una mejora sustancial en el producto incorporando por ejemplo una mejor biodisponibilidad de un nutriente específico; o atendiendo a criterios de proximidad de la producción; o incluso criterios de sostenibilidad, que incluyeran la generación de menos residuos y un menor impacto ambiental.

 

¿Se etiqueta igual en España que en el resto de los países de Europa?

La legislación mencionada anteriormente es de aplicación para toda Europa, no obstante existe información adicional que puede ser de gran utilidad en los países miembros, y que dada sus características ofrece ventajas al consumidor para facilitar la toma de decisiones. En ese sentido en Francia se ha incorporado desde hace varios años el etiquetado basado en el Nutri-Score o logotipo de los 5 colores, el cual ha permitido observar en diversos estudios que los consumidores mejorar la calidad de las compras y les permite de un solo vistazo tener información del valor nutricional de los alimentos.

 

¿Y si lo comparamos con el etiquetado de EEUU?

El etiquetado de los alimentos es muy similar al de EEUU, incluyendo tanto la composición nutricional como el listado de ingredientes de sus productos. También se basan en una regulación específica que aprueba o deniega las declaraciones de salud en base a la suficiente evidencia científica sobre el tema en cuestión.

 

De todos modos  ¿le hacemos caso a las etiquetas?

Bajo mi punto de vista es necesario leer las etiquetas, pero siempre siendo críticos con la información que de ahí se obtiene. Es más importante leer la letra pequeña, que generalmente estará en la parte de atrás del envase, que la primera imagen que se nos presente del producto. Creo que es necesario aprender a leer etiquetas, para ser consciente de nuestras compras, y del impacto que tienen los productos que consumimos en nuestra salud. Los consumidores tienen el poder de lograr cambios sociales, pero para ello es necesario garantizar el juicio crítico basado en el conocimiento científico.

 

¿No debería haber más información/formación para que el usuario sepa la importancia que tiene prestarle atención al etiquetado?

Los estudios recientes indican que tener más información no está directamente relacionado con un mejor hacer o con un cambio de la conducta, que en este caso sería prestarle atención al etiquetado. Es necesario tener una motivación adicional para que los usuarios utilicen el tiempo en leer y comprender el etiquetado. No obstante, sin duda es imprescindible que se lleve a cabo formación, a todos los niveles, siendo incluso necesaria llevarla a cabo desde la escuela para lograr futuros consumidores críticos.

 

¿Y cómo y dónde se puede educar al consumidor en los hábitos alimentarios saludables y en la elección responsable de los alimentos?

Se puede educar al consumidor a muchos niveles, desde el ámbito de atención primaria, pasando por el educativo o incluso en los puntos de venta. Pero es sin duda una necesidad de responsabilidad social, en la que las políticas deben ir encaminadas a la protección del consumidor, y facilitarles información veraz tanto en los productos como en los establecimientos de venta. El profesional de referencia en materia de nutrición y dietética es el Dietista-Nutricionista, que lamentablemente no está incorporado en el sistema de salud, sería la garantía de comenzar por la atención primaria y especializada ofreciendo información de primera mano. Además, la incorporación en equipos multidisciplinares en el ámbito educativo permitiría lograr una mejora en la base educativa. Por último la inclusión en el ámbito de la salud pública permitiría desarrollar campañas específicas y concretas que permitieran profundizar en los aspectos más relevantes.

No obstante para ayudar al consumidor existen diversas fuentes de acceso universal, dónde se puede obtener información de calidad, como la web desarrollada por la Agencia Española de Consumo, seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) (http://eletiquetadocuentamucho.aecosan.msssi.gob.es ), o la guía elaborada por la Food and Drug Administration, del departamento de salud de estados unidos (https://www.fda.gov/downloads/Food/LabelingNutrition/UCM410487.pdf ).

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