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Honrar a los muertos

Publicada en La Razón

Leo por ahí que varios empleados funerarios  han sido detenidos en Valladolid por una supuesta estafa: incineraban a los fallecidos en ataúdes más baratos que los adquiridos por las familias. Algunos pensarán que qué más da. Que cuando uno se muere, mira, se ha muerto y  si hay que quemarlo que lo quemen y punto. Pero lo cierto es que las cosas no se resumen así. El hombre es el único ser vivo que posee conciencia real y demostrada de la muerte. Y en el estudio de su evolución tienen enorme importancia los ritos funerarios. Es a partir de ellos cuando el hombre se plantea la trascendencia. Y cuando se cuestiona todos esos asuntos que han movido a la humanidad. Los famosos ¿quiénes somos? ¿de dónde venimos? ¿a dónde vamos? y la insistencia del ser humano de encontrarle un sentido a la existencia no procedería sin la muerte ni sin la conciencia de la finitud de la vida. Parece que fueron los preneardentales de Atapuerca los primeros que tuvieron conciencia sobre la muerte hace más de 350.000 años. Ya entonces, cuando se producía el fallecimiento de algún miembro del grupo, los humanos lo llevaban hasta la Sima de los huesos y lo depositaban allí. Según algunos antropólogos, enterraban a sus muertos en posición fetal, porque veían en la muerte el renacimiento a un cuerpo nuevo (la reencarnación). Sea como fuere, desde entonces los ritos funerarios han sido consustanciales al ser humano, muy diferente al resto de los animales por eso tan raro que son los sentimientos, que le llevan a hacer cosas inútiles y maravillosas. Como el arte, o como querer despedir a los suyos engalanados o con el mejor ataúd…

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