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Populismo/Estafa

Publicado en La Razón

Hace algunos años, en España, quienes querían seguridad en sus inversiones, fueran grandes o pequeñas, se tiraban al “ladrillo”. Tener una casa era tener un refugio pero, además una seguridad, porque ese bien se podía vender si venían mal dadas o incluso alquilar si se compraba para tener una fuente de ingresos que paliara la inestabilidad salarial. Como de un día para otro la crisis y otras miserias favorecieron que cada vez fuera más difícil comprar un piso, los alquileres, por la demanda, empezaron a subir de forma desmesurada. Siempre he pensado que es preferible que se regule un tope en los precios, a que se confíe en la “santidad” de las personas. Y me explico, Irene Montero le pide a la  propietaria de una vivienda, que se replantee la subida del alquiler de un piso que ella subió y ahora quiere dejar de alquilar para remodelarlo. Hay una familia de por medio, y un alquiler que subió más de la cuenta. Y la líder de Podemos considera que hay que hacer algo cualquier cosa para que esa familia no se tenga que ir de esa casa.  Pero, curiosamente, no se ha planteado que se vaya a la suya, que tiene buen tamaño y seguro que daría para un par de familias bien avenidas. Es broma, claro, pero ¿se le puede exigir a alguien que haga esto o lo otro con algo que es suyo, a favor de quién sea, sin que se le responda con un: “pues, oye, ¿por qué no lo haces tú?” Estas asuntos son demasiado serios como para que alguien pretenda solucionarlas con discursos populistas que suenan muy bonitos, pero que son, sin duda, una estafa.

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