Menu
Menu

«Con la trata y la prostitución miramos todos para otro lado»

Publicado en La Opinión de Málaga

Con ‘La chica que no supiste amar’ (Espasa), Marta Robles se adentra en el mundo de la prostitución y la trata

Amparo Barbeta 

Una imagen de Marta Robles. La escritora reflexiona y busca sensibilizar sobre un problema que cuenta con la «complicidad» de todos. «Cuando uno no siente compasión por el otro se convierte en un monstruo», afirma. Presenta el libro hoy en el MUPAM, dentro del ciclo Encuentros Planetarios de la Fundación Rafael Pérez Estrada

¿Lo que no se ve no existe?
Las cosas no son como son sino como uno las percibe. Hay una realidad, la de la prostitución y la trata, que no vemos o no queremos ver. En nuestro país hay muchísimos clubes de alterne, mucha prostitución y trata pero, sin embargo, miramos hacia otro lado porque lo vemos como que no es un problema nuestro. Cuando estás con víctimas de trata y escuchas sus historias espeluzna porque piensas cómo es posible que esto esté pasando y que no hagamos nada. ¡Cómo es posible que haya tanta gente que sea putera y cómo es posible que la gente joven vaya a los burdeles!

Prostitución, trata de blancas, proxenetas, esclavas, puteros ¿por qué esta temática para su 16 novela?
Hace como diez años tuve la idea de escribir una novela sobre la trata por influencia de mi amiga Mabel Lozano, que es muy activista en este tema, pero lo aparqué. Hace un par de años convencí a Mabel para que escribiera El proxeneta, en el que recogía a través del testimonio de un proxeneta las cosas que pasan en este mundo y yo fui la editora. A partir de ahí se me despertó ese gusanillo dormido y decidí poner mi granito de arena en esa lucha. Decidí centrarlo en el último escalón que es el mundo de las nigerianas. Tremendo. Vienen aquí con un punto de esperanza y lo que hacen es caerse al infierno de cabeza. Además, me parecía que los personajes que llegan desde la ficción tocan más que los reales. Creo que lo importante es visibilizar el tema. La novela es ficción pero se sustenta en datos reales porque si no la novela no tendría entidad y no sería creíble. Una novela debe ser verosímil y la historia que cuento hace reflexionar sobre las víctimas de trata que se ponen enfermas.

La novela es dura, absorbente y apasionante.
Añadiría que comprometida y llena de música. Tiene muchas cosas y los personajes dicen mucho. Me interesa mucho la reflexión de Roures sobre los puteros porque, si no hubieran puteros, no habría prostitución. Para frenarla, ellos se deben dar cuenta de lo que pasa, que se arrepientan y pongan freno.

Habla de una cara oculta de la sociedad que nadie, o casi nadie quiere ver, que se consume mucho y que como negocio genera mucho dinero.
La prostitución es un negocio redondo y ahora, con la trata, más. Además, alrededor de los proxenetas hay mucha gente que ha visto ahí dinero fácil y lo exprime. En el ámbito de los jóvenes, que es algo que me espeluzna, hay mucha violencia sexual. Creo que esto tiene mucho que ver con el consumo de pornografía porque hacen cosas que ven que antes ni se imaginaría. En los prostíbulos, los jóvenes son los que peor tratan a las chicas y los que piden lo peor. ¿Cómo frenas esto? Yo creo que habría que prohibirlo y penalizarlo.

Lo peor es la complicidad de los que lo permiten.
La complicidad es total y nadie se puede excluir. Todo esto me provoca dolor de corazón. Salir de esa jaula de oscuridad es muy difícil y son pocas las que consiguen salir de ese infierno. El otro día escuché decir a Pedro Sánchez que estaban preparando una ley de violencia de trata con fines de explotación de sexual, pero aun así, a mí me parece que es muy complicado porque la policía conoce perfectamente qué es lo que sucede, pero como las víctimas no pueden denunciar, estan atadas de pies y manos. Aunque hagan una ley, los proxenetas conseguirán escabullirse y encontraran un caminito para conseguir su objetivo.

¿En España hay mucho sinvergüenza sin alternativa?
Mucho, porque cuando uno no siente compasión por el otro se convierte en un monstruo. Los proxenetas no tienen compasión por las mujeres porque para ellos son solo trozos de carne.

Llama la atención saber que en España hay tres burdeles por cada hospital público y que el año pasado Interior censó a catorce mil mujeres dedicadas a la prostitución.
Esa es un realidad. Me recompensa ver cómo la gente se está sensibilizando con el tema.

¡Qué duro es hablar de mercancía estropeada!
En los burdeles hay médicos que les cobran a las trabajadoras para que estén a punto para su trabajo y es durísimo escuchar todo lo que pasa, y no pasa, en la enfermería.

Back to Blog

Deja un comentario

Back to Blog