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Sánchez y Maquiavelo

Publicado en La Razón

Creo que era en “Más allá del bien y del mal” donde Friedrich Nietzsche escribió una de esas frases que se te quedan tatuadas en el alma. Cito de memoria, así que perdónenme la inexactitud. Era algo así como: “No el que tú me hayas mentido sino el que yo  te haya dejado de creer, ha sido lo que me ha hecho estremecer”. La recuerdo ahora mientras escribo, al pensar en lo importante que es la confianza en tiempos difíciles como el que estamos viviendo, donde nada es seguro y hasta lo más firme se tambalea. Cuando la incertidumbre se vuelve el pan nuestro de cada día, no hay nada más valioso que poder dejarse caer sobre los brazos de otro con los ojos cerrados sabiendo que te agarrará. Pero, ¿qué pasa cuando te dice una y mil veces que lo hagas y se retira justo en el momento y te das de bruces contra el suelo? El golpe te hace daño. La decepción convertida ya en desconfianza, más.  Se supone que una vez que alguien te engaña dejas de creerle. Al menos cuando lo hace más de una vez. Eso era lo que le estremecía a Nietzsche. Sin embargo, la relación con nuestros políticos en el siglo XXI parece demostrar lo contrario. ¿Cómo es posible que creamos a quienes nos señalaron una líneas rojas que jamás se traspasarían y lo han hecho tantas veces que ya casi ni nos sorprende que lo vuelvan a hacer? La respuesta la tiene Maquiavelo “Los hombres son tan simples y unidos a la necesidad, que siempre el que quiera engañar encontrará a quien le permita ser engañado”. Parece que Sánchez lee a Maquiavelo ¿no?

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