Menu
Menu

Otras rejas de confinamiento

Reseña publicada por Fernando Marías en su perfil de Facebook

Una novela clandestina, o paralela e invisible, late en el interior de «La chica a la que no supiste amar» (Marta Robles, Espasa 2019) La autora ha escrito ambas, claro está, pero tal vez no sospechaba que estaba dotando de tanta autonomía y fuerza a Blessing, la protagonista de esa novela oculta que reclama nuestra mirada y compromiso. Blessing es una víctima de trata que sufrirá —en nuestro país, aquí y ahora— el atroz destino desde el cual arranca el argumento de La chica a la que no supiste amar, novela que elige la fórmula clásica del investigador que avanza entre personajes turbulentos, observando y observándose. Blessing es uno de ellos. Para mí el principal, porque cuando cierro el libro sé que no se irá. A diferencia de los otros, que interactúan con sus respectivos dramas y se mueven entre ellos creyendo ser libres, ella yace confinada y sola en sus herméticos capítulos, como si su aislamiento fuera una metáfora del encierro que en nuestro país, como en tantos otros, tritura a las víctimas de trata sin que quienes caminamos por las calles soleadas les dediquemos una mirada. La chica a la que no supiste amar nos pone cara a cara con la víctima sin rostro, con la mujer trágicamente invisible. Será elección nuestra sostenerle la mirada o volver la vista hacia otro lado. Este es el riesgo del lector, toparse con preguntas que esperen respuesta. Este es —y debe ser— el fin de la literatura: formularlas.

Back to Blog

Deja un comentario

Back to Blog