Menu
Menu

«Es fundamental prevenir el aumento de peso o descenderlo en caso de obesidad para garantizar la salud en un posible rebrote»

Publicado en el suplemento de salud de La Razón

Dr. Francisco Tinahones, Jefe del servicio de endocrinología y Nutrición del Hospital Virgen de la Victoria de Málaga y presidente de la SEEDO (Sociedad Española de Obesidad)

Sabemos ya que la obesidad añade riesgo a los pacientes de COVID, pero ¿solo a los mayores o también a los jóvenes?

Hay claras evidencias de los factores que empeoran el pronostico en pacientes de COVID son fundamentalmente la edad y la obesidad.   En pacientes jóvenes en la gran mayoría de ellos  la  sintomatología es leve pero en aquellos que su evolución se complica un porcentaje muy alto son sujetos con peso elevado, por otro lado  en los que tienen edad más avanzada las complicaciones son mayores en los obesos ya que se unen dos factores de riesgo que se potencian.

Los recientes estudios revelan que el sobrepeso empeora el pronóstico de manera taxativa ¿de qué cantidad de sobrepeso estamos hablando?

Es gradual en función del grado de exceso de peso. En sujetos con sobrepeso (IMC 25-30)  sin alcanzar obesidad ya se observa una mayor riesgo de complicaciones al compararlos con normopeso (IMC<25), pero a medida que vamos incrementado la severidad de la obesidad (IMC < 30) el riesgo aumenta. La mortalidad, le necesidad de ventilación mecánica y los ingresos en las unidades de cuidados intensivos (UCIs) son elevadísimas en los sujetos con obesidad mórbida (IMC > 40)

Durante el confinamiento muchos españoles han aumentado de peso y no les está siendo fácil deshacerse de los kilos de más ¿es necesario que se lo autoimpongan como medida preventiva ante el COVID?

Es fundamental prevenir el aumento de peso o descenderlo en caso de obesidad para garantizar la salud en un posible rebrote. Hay datos que confirman que casi la mitad de la población reconoce haber subido de peso durante el confinamiento.  Pero en el estudio recientemente realizado por la SEEDO hemos encontrado que aquellos sujetos que conocían que la obesidad suponía un peligro importante en caso de infectarse por coronavirus. han sido los que han subido menos peso durante el confinamiento. Hay que concienciar a la población que la obesidad no es un problema estético es una enfermedad que además hace que otras tengan peor evolución como es COVID-19

Cuando hablamos de los riesgos del sobrepeso en su relación con el COVID, ¿debemos traducirlos entendiendo que el sobrepeso ya puede generar en si mismo hipertensión, enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, etc.?

La obesidad per se ya aumenta el riesgo de complicaciones, a esto se suma que la obesidad en un porcentaje muy alto de pacientes se asocia a otras enfermedades que ensombrecen el pronostico. Los sujetos obesos tienen mayor riesgo de padecer hipertensión, enfermedades cardiovasculares y diabetes (de hecho, prácticamente desaparecería la diabetes tipo 2 si no hubiera obesidad), por tanto, la suma de obesidad a cualquiera de estas otras enfermedades hace que el riesgo se incremente.

Se habla también de una presión adicional en el diafragma que dificulta la respiración, pero para llegar a esto, los kilos de más han de ser muchos, ¿no?

No necesariamente, la obesidad que provoca esta presión sobre el diafragma reduciendo la capacidad pulmonar es aquella que acumula grasa a nivel central o visceral. Hay sujetos que pueden tener solo unos kilos de más pero si esa grasa se acumula en el abdomen tienen esta reducción de su función pulmonar. Fenotípicamente se reconoce esta distribución de la grasa como sujetos con brazos y piernas delgados con aumento importante de la cintura. Este tipo de obesidad es más frecuente en los varones y se especula que pueda ser la causa de que los hombre tengan peor pronostico que las mujeres cuando se infectan por coronavirus.

Por otra parte, parece que hay una enzima que se expresa en cantidades más altas en el tejido adiposo que en los pulmones ¿es así?

El virus SARS-CoV-2 entra dentro de las células a través del receptor de la enzima convertidora de angiotensina 2 (ACE2). Este receptor está presente en el aparato respiratorio y otras órganos, pero en el tejido adiposo tiene una expresión alta y es más alta a mayor nivel de obesidad. Este hecho hace que el tejido adiposo de los obesos pueda servir como reservorio del SARS-CoV-2, perpetuando la propagación a otros órganos.

¿El exceso de grasa se asocia a un estado pro-inflamatoro que podría incrementarse ante la infección por el virus?

La obesidad existe un estado de inflamación sistémica crónica de bajo grado. El exceso de tejido adiposo contribuye a esta inflamación, además esta situación   puede predisponer a los pacientes a la «tormenta de factores proinflamatorios» que ocurre en los pacientes COVID-19 que desarrollan una enfermedad grave. Se ha comprobado que este estado hiperinflamtorio que complica la evolución de COVID-19 es mas probable en sujetos con obesidad.

Back to Blog

Deja un comentario

Back to Blog