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«Se ha observado que cenar alrededor de las siete de la tarde se acompaña, con el paso de los meses, de un pérdida de peso»

Publicado en el suplemento de salud de La Razón

Dr. Albert Lecube, vicepresidente de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO) y jefe del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Arnau de Vilanova (Lleida)

1.     Cenar temprano ¿adelgaza?

Perder peso siempre es difícil, por lo que continuamente estamos buscando formas novedosas que nos ayuden a conseguirlo. Partiendo de esta idea, y relacionado con los ciclos de sueño y vigilia, se ha propuesto adelantar la hora de la cena como una manera de reducir nuestro peso. Hay alguna evidencia científica que lo avala, observando que cenar a una hora más europea, alrededor de las siete de la tarde, se acompaña con el paso de los meses de una mayor pérdida de peso, en comparación con cenar más tarde.

2.     ¿Mejora el humor, el carácter?

La verdad es que no tengo ningún dato que me avale esta afirmación. Podría sugerirse que sí, que cenar con luz natural y más si se acompaña de una pérdida ponderal, es posible que mejore nuestro humor. Además, cenar tarde entorpece el descanso nocturno, ya que realizar la digestión durante las primeras horas del sueño va a dificultarnos alcanzar un descanso óptimo, al tiempo que acostarnos con el estómago lleno facilita la aparición del reflujo gastroesofágico. Así que, descansar bien nos ayuda, sin duda, a despertarnos de mejor humor.

3.     Hay quien asegura que incluso ayuda a prevenir el cáncer.

Es cierto, hay algunos trabajos que muestran que regular nuestros horarios, tanto de ingesta como laborales, ajustándolos más al ritmo solar, consigue diversos beneficios en la salud, incluida la prevención del cáncer. Incluso algunos estudios establecen una asociación directa entre el tiempo que transcurre entre el final de la cena y el momento de acostarnos con la incidencia de distintos tipos de cáncer.

4.     ¿y a qué se deben todos esos beneficios?

Hemos de ser conscientes de que somos animales que regulan su ritmo biológico con la luz del sol. Somos animales solares, y nuestra naturaleza sigue ritmos que tienen que ver con la luz que recibimos del sol. Y cualquier situación que nos provoque una disrupción, una desalineación de estos ritmos, va a tener una consecuencia negativa sobre nuestra salud. Existen en nuestras células una serie de genes llamados “genes reloj” que se encargan de regular su funcionamiento según el ritmo sueño vigilia, en cada uno de nuestros órganos. Y entre ellos se incluye el sistema digestivo, que presenta una mayor capacidad de trabajo a primera hora del día, y que va decayendo a medida que pasan las horas, pasando a ser menos efectiva a última hora de la tarde-noche. Cenar tarde y estar despierto durante muchas horas sin luz solar, provoca la llamada “cronodisrupción”. El ejemplo más paradigmático son los trabajadores de turno nocturno.

5.     ¿Es verdad que no estamos preparados para comer de noche y por eso no metabolizamos bien los alimentos?

Sí, esta mayor capacidad del sistema digestivo a horas tempranas está producida por cambios en las concentraciones de hormonas como la insulina y la leptina, que favorecen una mejor metabolización de los nutrientes y la aparición de mayor sensación de saciedad. Es decir, nuestro sistema digestivo es menos eficiente a medida que retrasamos la hora de la cena.

6.     Además de eso, cenar muy tarde y de manera copiosa puede darnos incluso algún discurso serio ¿no? Dice el refranero que de grandes cenas están las sepulturas llenas.
Como ya se ha dicho tarde provoca un peor descanso nocturno y favorece el reflujo gastroesofágico. Además, la ganancia de peso a la que se asocia, aunque sea de forma lenta, nos acercará al sobrepeso y la obesidad, enfermedad que tiene asociados importantísimos efectos negativos sobre la salud, incluida una mayor mortalidad por enfermedad cardiovascular y cáncer.

7.     Más allá del horario, ¿deberíamos evitar algunos alimentos en las cenas? 

Las cenas deben ser ligeras, con pocas grasas. Es cierto que siempre encuentras personas capaces de cenar de manera pantagruélica y que nos cuentan que descansan de maravilla, pero a nivel celular no ocurre lo mismo, siendo esto perjudicial para nuestra salud a medio y largo plazo.

8.    ¿Cuánto tiempo debería pasar desde que cenamos hasta que nos metemos en la cama? 

Un mínimo de 2 horas es lo aconsejable.

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