«A veces como es tan bárbaro sigo el boxeo»
– Actriz –
-¿Hay que estar más en forma para interpretar o para enseñar a interpretar?
-Las dos cosas. Para interpretar se requiere más forma física y para enseñar, más forma intelectual, porque tienes que estar al día de las innovaciones tecnológicas, de las necesidades de los alumnos…
-Más allá de la genética, ¿con qué deporte conserva su físico?
-Me gustan varios, pero no los hago. Aunque sí ando. Me gusta el senderismo y estar en contacto con la naturaleza. Antes me gustaba mucho la natación, pero quitaron la piscina de al lado de mi casa. Y de pequeña hacía tenis y balonmano. Ahora… ¡bailar!
-¿Y sigue algún deporte ahora que parecen no estar reñidos con la interpretación?
-No creo que hayan estado reñidos y ahora, al contrario, hay futbolistas y otros deportistas que acaban interpretando. Yo, cada vez que hay tenis y me pilla por ahí, no es que lo vea, pero lo atiendo, tanto al masculino como al femenino. A veces, curiosamente, como me parece más bárbaro, veo el boxeo.
-Vive a caballo entre Madrid y su Barcelona natal y está casada con un escocés, ¿cuál es su equipo?
-Je,je… Bueno, sigo siendo del Barça, eso no se pierde.
-Aunque para equipo, el suyo, «First Team», la Fundación donde imparte clases de cine junto a su marido, Scott Cleverdon.
-Desde luego. Trabajamos en equipo y hacemos «coaching», como los futbolistas, en el sentido de que siempre hay unos entrenadores que nos hacen los planes para los actores. Hay bastante similitud.
-¿Y por qué supone un gol para los actores formarse cinematográficamente?
-Porque para marcar un gol necesitas estrategias, reuniones en equipo, estudiar el campo del otro… Y para ser actor necesitas conocer tus herramientas y tenerlas en forma. No sólo el cuerpo sino también tu comunicación delante de la cámara. Necesitas verte y probar. El entrenamiento, como en el fútbol, es fundamental. Ellos ejercitan su cuerpo y aquí ejercitamos parte del cerebro: la observación, la imaginación, la concentración… Quizá no es tan físico, pero se suda.
-¿Cuál ha sido su mejor gol profesionalmente hablando?
-Económicamente, una película que dirigí en Roma, que se llamaba Rossini, Rossini, con Mario Moniceli; de popularidad, Falcon Crest; y de estatus, de colocarte en una película que siempre se ve, Matador, de Pedro Almodóvar.
-Habla inglés, francés, italiano, portugués y catalán, ¿le ha servido para que la fichen en muchos equipos de interpretación?
-En muchos, sí. Es lo mejor y lo que recomiendo a todos mis alumnos, porque es muy necesario para trabajar en este mercado tan global que tenemos ahora.
-Participó en Orquídea Salvaje, ¿hay que tener el cuerpo tan cuidado como un deportista para realizar una película erótica?
-Sí, porque la gente tiene unos cánones de belleza y hay que estar lo más atractivo posible.
-Oiga, y entre Mickey Rourke, con quien coincidió en Orquídea Salvaje, Lorenzo Lamas, con quien trabajó en Falcon Crest, y Nadal, ¿con quién se quedaría?
-Hombre, qué mal me lo pones. Me quedo con Scott Cleverdon, claro. Lo mío son los rubios de ojos azules.
-Pues ligan más los deportistas que los actores, ¿son mejor partido?
-Desde luego cobran más.
-Hablando de otros partidos, ¿deportistas y actores deben apoyar públicamente a partidos políticos?
-Cada uno es libre de hacer lo que quiera, pero una cosa es ser transparente con las elecciones y otra hacer política aprovechando la popularidad. Apoyar a un partido descaradamente me parece aprovechar una situación, pero, bueno, yo nunca he pertenecido a un partido político, quizá los que pertenecen ven las cosas de otra forma.
-Ha escrito dos libros, uno sobre técnicas de interpretación y otro de monólogos, ¿escribir para usted es un deporte, una necesidad o una vocación?
-Diría que una necesidad. Ahora estoy escribiendo un libro sobre el director y el actor y es un impulso.

