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Querer ser otra

No hay nada más patético que todas esas mujeres operadas, requeteoperadas y requeretocadas incapaces de reconocerse en el espejo. El exceso de botox, ácido hialurónico, vitaminas, liftings, liposucciones y no se cuántas cosas más está a la orden del día y supone una terrible enfermedad.

La obsesión por la eterna juventud existe desde que el hombre es hombre, pero el hecho de que ahora se venda la “piedra filosofal” a precios asequibles en institutos de belleza y clínicas de estética hace que sean muchos los que se arriesguen a perder hasta el alma con tal de engañarse delante del espejo.

Lee el artículo completo en Wapa – Los secretos de Marta

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