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11-11-11 entre luces y sombras

Desde que aquel once innombrable, el choque de los aviones comerciales guiados por terroristas contra las torres gemelas fuera televisado, todos los días once empezaron a estar condenados. El siguiente once sangriento y cercano, que aún nos contrae la retina de puro dolor, nos arrebató familiares, amigos y parte de nuestra historia reciente.

Fue entonces cuando muchos decidieron que, en vez de arrancar de calendarios y almanaques el trece maldito de siempre, protegido sin embargo en sus Martes por San Antonio, harían también lo propio con todos los onces, marcados para toda la eternidad y sin santo que les amparase, hasta llegar a hacerlos desaparecer.

Sin embargo, la Providencia quiso que el mundo occidental y el mundo judeocristiano, además de unirse en los descalabros económicos, lo hiciera también contra el terrorismo islámico, de forma que sus terribles actuaciones dejaran de poder producirse, al menos en una fecha ya tan macabramente señalada.

Otros eventos

Así los onces recuperaron su gracia, e incluso hubo quien pensó que habría que resarcirlos de su mala fama, colocando en ellos otro tipo de eventos para conmemorar. Por eso este once por triplicado –once, del once, del once- viene con premio gordo de la Once –once millones de euros– y con ganas de dejar su huella de luz en la historia, después de tanta sombra y pese a tanto vaticinio agorero de profetas y numerólogos pesimistas.

Lo cierto es que, cuando ustedes lean este artículo, el once, del once, del once, habrá pasado ya y además de que algunos afortunados se pasearán con más pasta en el bolsillo, mis buenos amigos, Julia y Leandro, se habrán casado y el once para todos ellos será ya un gran día para celebrar.

La Razón

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