Ha ganado Hollande. Se veía venir. La prepotencia política se paga y Sarkozy ha resultado bastante prepotente. Otra cosa es que, el no serlo, augure mejores resultados. La prepotencia molesta, fastidia y confunde al electorado. Deberían saberlo los políticos. Pero el electorado debería saber , a su vez, que más valen personalidades rotundas y con capacidad de tomar decisiones, que esas otras anodinas que quieren contemporizar con todo el mundo, y sólo parecen hablar de talante. ¿Creen ustedes que hablo de Zapatero? Pues sí, pero no. Es decir, en Francia ,son muchos los que han comparado a Hollande con Zapatero. Entre otros el propio Sarkozy. Y visto lo visto en España, si Hollande tiene rasgos comunes con nuestro ex presidente, que Dios encuentre confesados a los franceses, que tendrían que enfrentarse a la incertidumbre más absoluta, al despilfarro del dinero público y a ese gastar más de lo que se ingresa para sostener los espejismos de la sociedad.
Ya veremos. El justo castigo a la prepotencia de Sarkozy, a ese entregarse a la Alemania de Angela Merkel, la misma que recuperó su honor perdido tras la II Guerra Mundial, colocándose a la cabeza de la Europa Unida, ha sido su destitución.
Lee el artículo completo en La Gaceta de Salamanca.
Back to Blog
