Menu
Menu

Mario Conde

Recuerdo vagamente, como en nebulosa, el tiempo en el que los niños, en vez de querer ser futbolistas querían ser Mario Conde. Los adolescentes cambiaron las pelotas por los maletines y acabaron por pensar que no había mejor futuro que el del traje de chaqueta y la gomina. Ser Mario Conde implicaba poder, dinero, reconocimiento y admiración. Sin embargo, como suele suceder con los ídolos de pies de barro, la figura de Mario Conde se diluyó de un día para otro. No ocurrió que, simplemente, se desencadenaran sus fracasos o deméritos, sino algo muchísimo más grave: el héroe de la sociedad, el modelo a seguir, el hombre que parecía dirigir los pasos de la ciudadanía hacia la riqueza se convirtió de un día para otro en un mangante, un estafador, un personaje que, desde el poder de su banco, le había arrebatado a muchos todos sus ahorros de toda la vida. Si se piensa ahora, parece que, lo de Mario Conde era el preludio de la actuación de tantos bancos, banqueros y bancarios que han llevado al mundo a la ruina entre activos financieros derivados de un lado al otro hasta el infinito donde, sin remedio, perdían su valor. Mario Conde, al menos, fue a la cárcel y allí pagó su condena, aunque, lamentablemente, no devolvió el dinero arrebatado.

Lee el artículo completo en La Gaceta de Salamanca.

Back to Blog

Leave a reply

Back to Blog