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Custodia compartida

Disolver las parejas es una tarea ardua y dolorosa pero que suele llegar a buen término (o al menos a término) cuando no hay hijos. El sentimiento de pérdida acaba de diluirse en la propia vida y en las relaciones nuevas y simplemente termina por convertirse en un recuerdo borroso de un tiempo pasado que no necesariamente fue mejor. Sin embargo, cuando hay hijos, las relaciones no se extinguen nunca, son para toda la vida. Se puede dimitir del «cargo» de marido o de mujer, pero no del de padre o madre. O no se debería poder. Sin embargo, hay quien apea de sus derechos de paternidad o maternidad a su cónyuge y encima se empecina en argumentar que eso es lo mejor para los hijos. No es cierto. Lo bueno para los hijos es tener padre y madre y su derecho es disfrutar de ambos y por igual. Ahora mismo, un juez de familia acaba de otorgar la custodia compartida a una matrimonio que vive a sesenta kilómetros de distancia, según el calendario escolar. La madre tendrá a los hijos en los días de cole y los fines de semana y las vacaciones (salvo una semana en agosto) se irán con su padre. Al cincuenta por ciento. Pero hasta el punto de qué cuando estén con uno el otro ayudará al otro económicamente y viceversa. Y a mí me parece tan justo como necesario.

Lee el artículo completo en La Gaceta de Salamanca

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