«No nos gustan los silencios en el público»
– Compañía de Teatro –
Descender a las profundidades del teatro Compac Gran Vía de Madrid, donde se encuentra el camerino compartido de Tricicle ,que ahora representa su último montaje, BITS, es toda una odisea.
Las escaleras son tan endebles que tiemblan mientras bajamos hasta un anticuado sótano alumbrado por una luz mortecina. Me imagino lo que debe ser recorrerlo una y otra vez y subir y bajar durante un espectáculo vertiginoso, donde los gags se suceden a toda velocidad . Menos mal que, en medio de ese inhóspito territorio, se encuentra el «lujoso» camerino de los tres artistas, Carles Sans, Joan Gràcia y Paco Mir, en el que han pedido que se reproduzca una pared de ladrillo, que les pongan el suelo de madera y que se lo llenen de avellanas, chuches, chocolate… Es su acogedor reducto en el que reponer fuerzas, para realizar un espectáculo verdaderamente singular.
– ¿Siempre han compartido camerino?
– Carles Sans: Siempre. Llevamos 33 años compartiéndolo.
– Pues si cumplir 33 años en pareja es complicado ¡en trío debe ser un milagro!
– Joan Gràcia: Ya pero, de entrada hacemos lo que nos gusta y no hemos tenido fracasos. Muchas veces las separaciones en el trabajo o conyugales vienen dadas porque la cosa no funciona o porque hay interferencias de otro tipo. En nuestro caso nos ha salido bien, pero además nos tenemos mucho respeto, intentamos no herirnos cuando discutimos y en verano nos damos tres meses de vacaciones… ¡Lo recomendamos para todo tipo de parejas!
–C.S.: A nivel de relaciones es estupendo… Tómate tres meses y vente para Ibiza. ¡Vamos, vuelves… ¡Pero el proceso de relación personal va por etapas. En épocas de creación se tensa un poco más todo, porque existe el peso de la responsabilidad de ese público que espera que sea el no va más lo que le vas a enseñar. Cuando estás como ahora en proceso de ejecución o de perfección del espectáculo ,ya te vas relajando, porque ves que el espectáculo funciona.
– ¿Pero de verdad en 33 años no han tenido ningún fracaso?
– Paco Mir: Hemos tenido algún tropezón, pero lo hemos superado rápidamente y bien; pero quizás los tropezones en una vida de éxito duelen más porque no estás acostumbrado. Lo mejor siempre es levantarse y seguir hacia arriba.
– ¿Recuerdan alguno de esos tropezones?
– C.S.: En España cero, ninguno…
– J.G.: Bueno tuvimos un primer tropezón cuando salimos de la escuela de teatro. Hicimos un espectáculo en un festival y un crítico, en aquel momento muy famoso en Barcelona, nos dio un palo; pero ese palo nos sirvió muchísimo porque estábamos haciendo una cosa quizás a contrapelo, a mimo muy clásico y nos sirvió para hacer lo que nos apetecía.
– ¡Pues vaya un tropezón!
– C.S.: Tropezón notable sólo fue cuando estuvimos en Brodway
– J.G.: También fue un crítico…
– C.S. Sí, pero había un plan de expansión de la compañía si hubiera sido un éxito. Vamos, seguramente ahora estaríamos hablando de otra manera.
– J.G.: Y te habríamos invitado a Sardy’s en Nueva York a hacernos la entrevista…
– Pues aquí no les va nada mal ¿eh? Y pese todo, dicen que después de Bits se separarán ¿Por qué?
– P.M.: A un artista hay que hacerle caso de lo que hace y no de lo que dice. Empezamos a retirarnos, pero seguiremos en el mundo del espectáculo, porque hay muchas cosas todavía que hacer bien y con tiempo como es producir, dirigir. ..Sí que lo hemos hecho… Pero robando tiempo al tiempo.
– J.G.: Después de 33 años estamos un poco cansados de trabajar todos los fines de semana del año y de perder muchas pequeñas cosas, aunque tengamos otras, por estar lejos de casa. Luego también existe un cansancio creativo porque en el lenguaje del gesto no se puede utilizar la noticia de hoy y cambiar a la de mañana, porque el gesto requiere ensayo, encontrar la idea y mucho más trabajo. Y además de lo que dice Paco que es que nos gusta hacer otras cosas, es que el nuestro es un teatro físico y también se van reduciendo los personajes que puedes hacer.
– ¿Y se pusieron de acuerdo fácilmente?
– C.S.: No es que nos reuniéramos un día y el tema fuera si nos separábamos o no; es una cosa que se va viendo, que ves que vas acumulando un poco de cansancio, de rutina… Al final viajar ni emociona ni ilusiona.
– Por eso tienen tanto material como para hacer una guía de restaurantes y hoteles…
– J.G.: Pues sí, esa es una de las cosas que nos quedan pendientes de hacer cuando nos hayamos retirado… Somos gente de teatro y estaremos en la producción en la dirección… Y a lo mejor encontramos a tres altos y guapos y con ganas de viajar ahora o dentro de un tiempo.
– ¿No tenían ya unos clónicos?
– C.S.: Los tuvimos. Incluso llegamos a tener dos compañías clónicas, una que iba por el extranjero y otra que hacía España; pero en los últimos años todo ha cambiado mucho. Ellos vivían sobre todo de hacer ciudades medianas y pequeñas contratados siempre por ayuntamientos y ahora los ayuntamientos no tienen dinero, no contratan y a veces no pagan.
– El caso es que, en principio, se van con BITS, un espectáculo en el que han decidido hablar un poco más…
– P.M.: Ya hablábamos algo en Exit, en el 84. Aquí hablamos un poquitín más y hacemos gags de diálogo que nunca habíamos hecho. Comparativamente somos un poquito menos mudos..
– ¿Y han conseguido que sea el espectáculo con mayor densidad de gags por minuto como querían?
– J.G.: Es lo que procuramos
– P.M.: Florentino puso en un tuit que se rió 500 veces… Si es así, es verdad que es el que tiene más gags por minuto.
– C.S.: La verdad es que no nos gustan los silencios en el público. Curioso. Estamos acostumbrados a hacer reír al público constantemente y cuando vemos que hay una situación de silencio inmediatamente pensamos en si ahí podíamos poner un gag.
– ¿Se puede hacer humor de todo, incluso de la crisis?
– P.M.: Charlot por ejemplo vivió en una crisis. Todos sus personajes viven en crisis e hizo humor de la crisis, de los pobres, de la lucha obrera… Así que sí se puede hacer
– J.G.: Lo que pasa es que nosotros pensamos que ya bastante bombardeo tiene el público y como mínimo queremos ser una burbuja de hora y media donde no ve la realidad, aunque utilicemos situaciones cotidianas.
– P.M.: Es un oasis de hora y media fuera de la cultura de la queja del mundo exterior en el que todo el mundo discute por cualquier cosa. Durante hora y media hay novecientas personas que prácticamente piensan los mismo
– J.G.: Y vienen de estratos sociales totalmente diferentes y son de todas las edades
– Es que ustedes no molestan, no hacen chistes, por ejemplo, de si Cataluña es España y esas cosas ¿no?
– C.S.: Bueno, es que eso no es un chiste, es una realidad.
– P.M.: Actualmente sí.
– J.M.: La realidad es muy diversa y hay muchas formas de pensar incluso dentro de Tricicle
– Pues piensen lo que piensen, no lo dicen, y a lo mejor por eso les quiere tanto la gente ¿no?
– C.S. Aunque no me gusta la denominación de humor amable, nuestro humor es un humor que no ofende. Al contrario: Es un humor que empatiza de la misma manera un señor de ochenta que un niño de diez, sean de izquierdas o de derechas.
PERSONAL E INTRANSFERIBLE
Siguen considerando que su espectáculo más emblemático es Slastic. El que no repetirían es Terrific; pero guardan un delicioso recuerdo del primero, Manicomic. Cuentan con momentos irrepetibles como su participación en los JJ OO de Barcelona o en los Special Olimpics cantando con 50 personas con síndrome de Down; pero cuando les he preguntado qué se llevarían a una isla desierta, no han dudado : «A Marta Robles». ¡Ay qué ilusión!¡Cómo lo pasaría con ellos!

