La actriz Jodie Foster acaba de recibir el premio Cecile B. De Mille , de manos de Robert Downey Jr, durante la ceremonia de los prestigiosos Globos de Oro…Pero esa no es la noticia. La noticia es “que ha salido del armario”. Lo dijo en su discurso, porque le pareció oportuno, después de haber defendido durante años celosamente su intimidad. Habló de su homosexualidad, de su ex pareja, de los hijos de ambas… En fín, de todo lo que hasta ahora había preferido callar. Y me parece muy bien. Cada uno está en su derecho de contar o no contar pero, francamente ¿por qué ese interés en trasladar las tendencias sexuales? Si alguien saliera en una gala y de pronto narrara lo que le gustan las prácticas sadomasoquistas, o que desde que descubrió la sumisión no entiende el sexo sin ella, seguramente muchos se llevarían las manos a la cabeza. Y con razón. O no. Quiero decir, perdónenme, que ¿qué le importa al público lo que un actor o una actriz hace en la cama o fuera de ella cuando no está interpretando? Supongo que esto sucede porque el asunto de la homosexualidad aún no está normalizado y sigue habiendo quien lo entiende como una rareza o como una enfermedad, pero, sencillamente es una tendencia sexual. Y el que la tiene, la tiene, y trata de disfrutar de ella, como el que es heterosexual intenta disfrutar de la suya. A mí me parece obligatorio que la legislación recoja los derechos de hombres y mujeres por igual, sean heterosexuales, homosexuales o lo que sea… Pero creo que este tema no será incorporado con naturalidad al día a día hasta que deje de ser necesario “confesarlo” en público. Sobre todo porque tales declaraciones sólo parecen servir para aumentar el morbo respecto a algo que forma parte de la vida, desde el principio de los tiempos. Sexualmente todos somos distintos. Y una de las variantes es que nos gusten personas del mismo o de distinto sexo… Ya basta de tener que proclamarlo en lugares públicos. ¿O acaso alguno de ustedes se imagina a una estrella patria dando un pregón en la Plaza Mayor de Salamanca y diciendo, muy emotivamente, “soy heterosexual” No, ¿verdad? Pues después de tantos ejemplos de celebrities que presumen de “salir del armario”, no descarten que alguien declare allí mismo, cualquier día, su homosexualidad, como si fuera algo anormal. No lo es. Lo anormal es tener que contarlo.
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Comments
Ya lo dijo bien: «Estoy tan nerviosa como mi publicista».
Yo lo veo de esta forma, ella nunca habló de su vida privada, siempre ha sido discreta. Un Cecil B. DeMille se gana una vez en la vida, y cómo única ocasión, ella en vez de centrarse en sí, rindió tributo a su amor (Otra única ocasión).
Fin.
¡Un saludo!