Menu
Menu

German Sánchez Ruipérez

En estos días de oscuridad en los que nadie se anima a creer en casi nada, donde todo son dudas y  sospechas y cuando parece que ya no quedan vocaciones altruistas  es el momento de recordar a los grandes referentes, esas personas distintas a casi todas, a las que tanto debemos. Hoy, pocos días después de haber visitado la Casa del Lector en Madrid,  aún llevo en el recuerdo la esencia de ese lugar extraordinario, que no es otra que el alma de un salmantino inolvidable, Germán Sánchez Ruipérez.   El director de la fundación que lleva el nombre del creador  de Anaya, Antonio Basanta, colaborador infatigable, compañero y amigo del ejemplar editor, se encarga de inocular en el visitante el mensaje de este personaje imborrable, algunas de cuyas palabras más certeras, se recogen en las propias paredes de su fundación. Fundación, Casa del Lector… Muchos, vencidos ya  en estos tiempos tortuosos, no comprenden  la figura del mecenas. Y no es raro. Son tan pocos los auténticos, aquellos a los que guía la filantropía… German Sánchez Ruipérez, nació en Peñaranda de Bracamonte, posiblemente ya con esa vocación de mecenazgo.Su empeño no era construir un imperio de las letras (aunque lo lograra) sino rendirle culto y lograr extender su universo a todos los ámbitos y muy especialmente al infantil y juvenil. Sánchez Ruipérez sabía bien que el amor por los libros tiene que prender en los corazones tiernos y menudos, para ir agrandándose día a día con ellos. En 1981, con el éxito de varias de las más grandes editoriales en su haber, decidió crear por fin su deseada fundación, con sedes en Madrid, Peñaranda de Bracamonte y la propia Salamanca.  Sabía de las necesidades del sector editorial de contar con profesionales formados y se resistía a no poner su granito de arena, tanto en esta tarea como en la de fomentar la lectura. De ahí  la creación de esa Casa del Lector en Madrid donde no sólo se leen páginas y renglones sino también exposiciones artísticas, rostros de escritores que cuentan sus historias, o  miradas de visitantes que esconden novelas aún por escribir. Hoy hace un año que Germán Sánchez Ruiperez cerró las páginas del libro de su vida. Se fue tras haber dedicado su completa existencia  a la literatura y a los lectores y dejándonos a todos, a modo de extraordinaria herencia, su infinita pasión por las letras.

La Gaceta de Salamanca

Back to Blog

Leave a reply

Back to Blog