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Ponferrada

El caso Nevenka ha dejado de serlo. Ella queda en la sombra, aún con la sospecha de algunos, que desestimaron su malestar por ser de derechas o por algún otro motivo insólito, que aún no he acertado a comprender.  Pero ya no está por ninguna parte. Quien sí se encuentra es Ismael Álvarez, su agresor condenado, que sigue pululando a sus anchas por la política desde su fechoría. Tanto como para haber vuelto del revés al PSOE y como para haber puesto en evidencia, una vez más, los tejemanejes de la política. “En Ponferrada estamos muy hartos de todo esto”- me han comentado algunos ponferradinos que se ven en los papeles sólo por los tira y afloja de sus políticos, en vez de por sus necesidades y sus méritos. Pero mientras sus quejas casi no tienen recorrido, la historia de sus políticos, de ese alcalde al que su superior socialista le impone: “deja el cargo”, y él lo deja, pero el de militante, no el de alcalde, siguen haciendo que todos nos sintamos más asqueados, incluso, que escandalizados.

Rubalcaba dijo que no querían un alcalde con sus siglas que hubiera logrado una alcaldía, tras una moción de censura, gracias al apoyo de un maltratador condenado…, ¡pero no valoró que los políticos, una vez que huelen el poder de un puesto, van por libre, porque así se lo permite la ley!

Una se pregunta si la alcaldía vale más que el honor, la supuesta convicción hacia una ideología y sus compromisos y la responsabilidad de dejar en entredicho a un partido. Y la respuesta es que sí, que una alcaldía vale mucho. Lo que se cobra como alcalde y la proyección que ofrece…, aparte de otros chanchullos que, esperemos que en esta época de crisis sean, sino imposibles, al menos algo más difíciles de perpetrar.

Me gustaría saber qué piensa Nevenka estos días después de aquellos en los que hubo destacados nombres populares que apoyaban al más tarde condenado, feministas que la dejaron desasistida y, por lo visto, socialistas que debían acechar, esperando el momento para llegar a la alcaldía.

Populares y Socialistas, mira tú por donde,  se han quedado fuera de ella. Al final, todo queda en manos de Samuel Folgueral…Gracias al apoyo del ínclito Álvarez. Y  Nevenka no está. Verdaderamente,el caso, más repugnante, no puede ser.

La Gaceta de Salamanca

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