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“Me aburre la gente prepotente, y los que sólo hablan de sí mismos y mienten”

La periodista y escritora Marta Robles es una de las asiduas a Fenavín. En la presente edición, que se celebra en Ciudad Real los días 7, 8 y 9 de mayo, moderará tres mesas, donde relacionará la moda, los ancestros y el cine con el vino. Confiesa ser una enamorada de las tapas porque “me parece mucho más divertido que una comida formal”, dice.

Qué prefiere para ir de tapas, ¿vino o cerveza? 
Para mí siempre el vino. Pero debo decir que no me gusta la cerveza, así que nunca podría elegirla; ni para acompañar a mis tapas ni para nada.

¿A qué se parece el periodismo que se hace hoy en día, al vino o a una cerveza? 
De todo hay. No me gusta generalizar frívolamente y mucho menos con mi profesión. Sobre todo porque habiendo como hay cosas muy criticables, creo que hay otras verdaderamente espléndidas.

¿Cuál es la tapa ideal? 
La que se toma en buena compañía

Y, ¿el mejor ambiente para ir de tapas? 
El que se produce en buena compañía

¿Con quien no se iría nunca de tapas? 
Con alguien con quien no tuviera nada de qué hablar. En general me podría ir con cualquiera, porque me gusta escuchar y aprender de todo tipo de personas y creo que todas tienen algo que contar… Eso sí, me aburre la gente muy prepotente y que sólo habla de si misma y los que mienten. Con esos prefiero no compartir nada. Y menos algo tan agradable como una jornada de tapas.

No me gusta generalizar frívolamente y mucho menos con mi profesión.

¿Qué es lo mejor de ir de tapas? 
Lo mejor es que no se necesita un guión. La conversación fluye sobre cualquier asunto. Es cierto, eso sí, que los comentarios sobre las propias tapas, sobre sus sabores y sus ingredientes no pueden faltar. Por lo demás, cualquier tema puede tener cabida.

Si pudiera convertirse en una tapa, ¿de qué estaría hecha? 
Depende del día. Quizá alguno sería una tapa de atún y pimiento (un poco de mar y algo de gracia); otro día estaría hecha de boquerones y anchoas (muy de toda la vida)… Y en ocasiones sería una tapa sofisticada y de moda: solomillo gratinado con sobrasada, miel y salsa de calabaza, para estar a la última. Me encanta probarlas todas y descubrir nuevos sabores.

¿Y si pudieras convertirte en un vino? 
Para el día a día sería un vino blanco joven de rueda, un verdejo muy sencillo. Para las grandes ocasiones me encantaría ser un vino tinto. Quizás un AAA del Dominio de Valdepusa, un vino oscuro, rico, potente y con un sabor inolvidable…

El Crisol de Ciudad Real

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