Hace ahora ocho años, cuando mi hijo pequeño tenía dos, un día, al recogerlo de la guardería lo metí en el coche y lo senté en su sillita, y dejé la llave, apenas un minuto, mientras yo rodeaba el vehículo para ocupar mi sitio. Tenía los deditos aún tiernos y con poca fuerza pero era suficiente como para poder juguetear con la llave y le encantaba, así que se la dejé. ¿Qué podía pasar? En un instante, antes de que yo llegara al asiento del conductor, mi bebé –que aún lo era- apretó el botoncito central de la llave y ¡zas! cerró el coche… Corrí a su ventanilla y con todo mi amor le recité no sé cuántas palabras bonitas, mientras le instaba a abrir la puerta. “Abre, mi amor, por favor. Dale al botoncito, hijo, te lo suplico…” El niño miraba la llave y jugueteaba con ella entre sus manitas mientras me miraba con fijeza, como retándome, hasta que, de pronto, las llaves se le cayeron al suelo. Me pareció que lo hacían a cámara lenta… Corría el mes de junio ya avanzado, eran los últimos días de “cole” y un sol abrasador pegaba contra la carrocería del coche… Me volví loca, traté de romper el cristal, avisé a los bomberos… a los 15 minutos, conseguí que me trajeran un duplicado de la llave del concesionario… No puedo entender que alguien “olvide” a un niño en un coche. Menos aún que lo deje conscientemente y se vaya a hacer la compra, como hace pocos días ocurrió en Málaga. Y no es la primera vez. En este caso, el niño estaba deshidratado, en otras ocasiones, el episodio se volvió tragedia.
Back to Blog¿necesitas ayuda?
lo último
El lujo de divorciarse
11 Abr, 2026
La Luna, la guerra, la Semana Santa… Y un beso
05 Abr, 2026
ultimos comentarios
Marcial en El lujo de divorciarse
Hortensia en El doctor Castell Gómez detalla todo lo que hay que saber sobre hígado graso y alimentación
Ilva en Morir en verano
temas tratados
alimentacion
alimentos
amada carlota
A menos de cinco centimetros
A toda radio
Barcelona
belle époque
Carmen Posadas
cine
conferencia
dieta
Entre Comillas
entrevista
España
futbol
la chica a la que no supiste amar
La mala suerte
literatura
loquelaprimaverahaceconloscerezos
Los secretos de Marta
Luisa Casati
Luisa y los Espejos
Madrid
Madrid a la última
Madrid me Marta
Marta Robles
moda
mujeres
Niños
novela
Novela negra
nutrición
obesidad
Onda Cero
pasiones carnales
Premio Fernando Lara
PRENSA · Artículos · La Gaceta de Salamanca
PRENSA · Artículos · La Razón
PRENSA · Artículos · Wapa
Real Madrid
salud
Telemadrid
TV · Ahora Marta
usted primero
Venecia

Comments
Buenas tardes, Marta. Hará en septiembre 10 años, cuando mi hija pequeña tenía un mes, estaba sentada en el salón, en su maxicosi, cuando a la mayor, que no tenía dos años todavía, se le cayó algo al patio y tuve que bajar con ella a cogerlo. Como vivo en un primero, el hecho de bajar y coger el juguete o lo que fuera, que ya ni me acuerdo, supondría un par de minutos, asi que bajé y dejé a la pequeña en casa, que se llama Marta también, y estaba durmiendo. Cuando voy a subir y a entrar en casa, descubro aterrorizada que me había bajado unas llaves que no eran de la puerta de cada, sino otras. Sin móvil, llamé a una vecina para que me dejara llamar desde su casa a mi marido, que estaba trabajando y llegó en una media hora que se hizo eterna. Cuando entré, mi hija seguía durmiendo. Pero todavía al recordarlo me pongo igual de nerviosa. El irte tranquilamente de compras mientras dejas al niño en el coche es un acto de absoluta irresponsabilidad, Y en la conciencia de cada padre estará la tragedia que pueda llegar a ocurrir.