Menu
Menu

Solo imponer

No se puede hablar de otra cosa. Ni pensar en nada más Está mal visto. Resulta insolidario. Puigdemont y sus secuaces han conseguido paralizar las conversaciones, las redes, los whatssapp e incluso el país. Sus deseos de independencia, lícitos, claro, siempre que no hubieran rebasado la legalidad y que desde ella hubiesen tratado de alcanzar sus pretensiones, se han resuelto con el capricho irresponsable de una barrabasada refrendada por tupperwares rellenos de papeletas de feria. La ley de referéndum del Parlament, la de transitoriedad, las urnas… Todo ha sido una burla manifiesta en la que no se han escatimado las quejas y los lloros contra una “brutalidad policial” que no solo parecía deseada, sino que, comparada con otras, resultaba de patio de recreo. No minimizo. Jamás deberían haber existido porras ni porrazos; pero no descarto que Puigdemont y los suyos esperasen que los hubiera para poder mostrarlos en videos repletos de falsedades a un mundo atónito primero ante esa supuesta y repentina fiereza de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, frente a la pasividad de las locales, y luego perplejo ante las actitudes y actuaciones de una panda de descerebrados. Los mismos que le contaron un cuento más fantasioso que el de Caperucita a sus seguidores, para que les apoyaran en una especie de locura colectiva. “Seremos independientes, tendremos más dinero, las empresas no se marcharán, perteneceremos a Europa, el mundo entero nos respaldará…” El sí pero no, pero sí, pero no, de la Declaración Unilateral de Independencia, la oferta de un diálogo imposible para un Gobierno que ni puede ni debe reconocer la ilegalidad de unos, en detrimento de los derechos y obligaciones del resto…Todo parece producto de una estrategia destinada a dañar la imagen de España en el extranjero y a cargárselo todo: la economía, el turismo, el bienestar, la paz social…, todo, sistema incluido, con tal, quizás ¿de pasar a la historia? Puigdemont y los suyos no tienen respeto a la democracia, ni a las personas, ni a Cataluña ni a España. Por eso, anunciado ya el 155 que nadie quiere poner en marcha (me queda la duda de si los independentistas, sí), no paran de burlarse de las normas, como si no fueran con ellos, de permitirse el descarado chuleo convocando el pleno del Parlament el mismo día que el del Senado y tirando de la cuerda cada día un poquito más, para que la tensión vaya en aumento… Cualquier cosa menos dar su brazo a torcer y convocar un referéndum bajo el control de la comisión electoral española.  ¿La razón? No quieren ni ceder, ni perder. Solo imponer…

 

La Gaceta de Salamanca

Back to Blog

Leave a reply

Back to Blog