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“Existe mayor relación entre la obesidad y el deterioro de la memoria en la mujer que en el hombre”

Dr. Jaime Ruiz -Tovar, Responsable de la Unidad de Neuroestimulacion para el tratamiento de la Obesidad en Clínica Garcilaso.

 

¿Existe algún tipo de relación entre la obesidad y la memoria?

Diversos estudios han demostrado que la obesidad y el sobrepeso se asocian con un deterioro cognitivo más rápido y precoz, que en personas con un peso adecuado. Dentro de las funciones cognitivas, la memoria es una de las funciones que más puede verse afectada asociada al exceso de peso.

¿Cómo afecta la obesidad al aprendizaje?

La obesidad es un estado pro-inflamatorio, en el que el sistema inmunológico está activado de forma crónica. Contribuye a esta activación la liberación de citoquinas y otras hormonas, que pueden tener efectos nocivos sobre el cerebro.

¿Esa relación entre la obesidad y la memoria es igual en el hombre y en la mujer?

Se ha encontrado una mayor relación entre la obesidad ginecoide (típica de las mujeres) y el deterioro de la memoria. La obesidad ginecoide se caracteriza principalmente por la acumulación de grasa a nivel de las caderas. Hasta la fecha se pensaba que este tipo de obesidad era menos peligrosa que la obesidad androide (acumulación de grasa en el abdomen), porque se asociaba en menor medida con eventos cardiovasculares (infartos de miocardio, aterosclerosis, diabetes mellitus, ictus,…). Sin embargo, se ha observado que esta distribución de la grasa puede asociarse en mayor grado con deterioro de la memoria, y esto ocurre más frecuentemente en mujeres con obesidad ginecoide. 

¿Implicaría un deterioro del cerebro? ¿Y exactamente cómo se produce?

Se ha descubierto que la obesidad altera los ritmos biológicos y esto se relaciona con un desajuste en diversos procesos fisiológicos y metabólicos. La ingesta de alimento está vinculada a procesos de regulación circadiana (variables biológicas en intervalos regulares de tiempo), y la obesidad afecta muchas de estas funciones, que se organizan de forma irregular a lo largo del día. Esta transformación en las funciones cíclicas es mayor en mujeres que en hombres por cuestiones hormonales. Las neuronas del hipocampo, implicadas en el desarrollo de memoria a largo plazo, son muy sensibles a los cambios hormonales circadianos, sufriendo daños irreversibles.

La formación de memoria en el hipocampo se crea a través de modificaciones en el ADN, que permitan a las neuronas crear nuevas conexiones sinápticas. La obesidad provoca cambios epigenéticos (cambios genéticos provocados por el entorno), que afectan de forma negativa a la creación de estas conexiones interneuronales.

¿La grasa puede contribuir a la formación de placas asociadas con la enfermedad de Alzheimer o con una restricción del flujo sanguíneo al cerebro?

La obesidad se asocia con una elevación plasmática del Beta-amiloide, que es la molécula clave en el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer. Existe una relación directa entre el Beta-amiloide en sangre y el índice de masa corporal (IMC), con lo que cuanto mayor es el grado de obesidad, mayor riesgo de desarrollar la enfermedad. A su vez, la obesidad se asocia con la elevación de proteínas inflamatorias y la aparición de enfermedades cardiovasculares y diabetes mellitus, todas ellas factores de riesgo independientes para la enfermedad de Alzheimer, al relacionarse con una reducción del flujo sanguíneo cerebral.

No todas las obesidades se producen por lo mismo, ¿qué recomendaciones habría que hacerle a una persona obesa para que evitara ese deterioro en el cerebro?

En primer lugar, toda persona con exceso de peso debe acudir a su médico para que le realice un estudio adecuado para determinar el origen de su obesidad. Existen múltiples enfermedades endocrino-metabólicas causantes de obesidad, y éstas deben ser descartadas inicialmente. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el 95% de los casos de obesidad y sobrepeso no se deben a ninguna patología, sino a la ingesta excesiva e inadecuada de alimentos asociada con el sedentarismo. Desde ese mismo momento debe empezarse el tratamiento de la obesidad. El primer escalón terapéutico es la dieta adecuada y el ejercicio físico. La neuroestimulación del dermatoma T6 es un método novedoso que reduce la sensación de apetito y permite realizar la dieta hipocalórica sin esfuerzo, por lo que puede ser de gran ayuda para facilitar la pérdida de peso y mantenerla en el tiempo. En casos de obesidad mórbida o extrema, la cirugía bariátrica ha demostrado ser el método más eficaz para conseguir una pérdida de peso significativa y mantenida en el tiempo.

¿A partir de qué grado de obesidad se puede empezar a notar?

Varios estudios han demostrado que el sobrepeso en la edad media de la vida (entre los 40-60 años) se asocia con un mayor riesgo de desarrollar deterioro cognitivo y demencia años después, cuando se compara con individuos de la misma edad, pero con normopeso. Sin embargo, no hay un grado de obesidad que determine un punto a partir del cual hay riesgo de deterioro cognitivo. Lo ideal es mantenerse en un estado de normopeso, que significa un IMC <25 para los hombres y <23 para mujeres.

 

Suplemento de salud de La Razón

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