Menu
Menu

Con buenos sentimientos se hace mala literatura…

Publicado en La Gaceta de Salamanca

Son palabras de Andre Gide, que yo, como lectora y escritora, certifico. Las grandes historias escritas describen las bajas pasiones, las obsesiones, las torturas… También existe “Platero y yo”,sí, pero la realidad es que la literatura, como bien dijo Vargas Llosa en su artículo de El País del pasado domingo, sirve para contener terribles emociones que, al menos así, descartamos del mundo en qué vivimos para que no se convierta en un manicomio. Más allá de eso, que corroboro,  la literatura ha de servir de reflejo de cuanto sucede, de análisis radiográfico y  de denuncia, además de divertimento, aprendizaje, viaje y sueño. Y ha de ser incontrolable como la mente del artista y libre por completo. Un feminismo que me es ajeno –y que nadie se atreva a creerse más feminista que yo- pretende cortarle las alas a la libertad y volver a la censura en nombre de los derechos de la mujer. La investigadora Yera Moreno y la profesora de la Universidad Complutense de Madrid Melani Penna han escrito un  “Breve decálogo de ideas para una escuela feminista”, con 19 medidas, a cual más dictatorial y autoritaria. Quieren eliminar autores como Neruda, Pérez Reverte o Marías de las lecturas obligatorias y hasta el fútbol en los patios del recreo… Hay más. Pero creo que con esto vale para entristecerse y pensar que el imprescindible camino del feminismo, que exige, claro, iguales derechos y oportunidades, así como la visibilización de filósofas, científicas, escritoras, pintoras etc a lo largo de toda la historia, camina, por obra y gracia de unas pocas, hacia un terreno pantanoso. El error siempre es de los que quieren quitar, en vez de poner, de los que juzgan y lo hacen desde su perspectiva –siempre subjetiva- y con una verdad en la mano que consideran única e incuestionable. La verdad se ve diferente desde cada esquina. Y nadie debería imponer la suya. Señalar a quién quitar, además de ser ridículo y arrogante, implica dejar a otros… Se me ocurre que, desde Shakespeare, por ejemplo, con  los celos de Otelo y el asesinato de Desdemona, podría elaborar una lista de artistas – o temas elegidos por ellos- malvados, cuyas magnas obras de arte han consolado al mundo de sus malas acciones o pensamientos. A mí, desde luego, no me gustaría perdérmelos. Por eso, aunque Laura Freixas sea tan osada por puro prurito feminista cómo para atreverse señalar en otro artículo del País, cómo debería haber escrito “Lolita” Nabokov, para no entrar en la lista de los discursos rechazados por ella y algunas otras -que no todas-, yo diré que (lo siento, Laura)  prefiero dejar de leer cualquier libro o artículo de Freixas a quedarme sin leer historias tan duras, inolvidables y literariamente formidables como “Lolita”. Con buenos sentimientos se hace mala literatura. Y con prohibiciones, recortes de nombres, señalamientos e indicaciones varias se hace censura y no feminismo.

Back to Blog

Comments

Leave a comment to Celeste | Cancel reply

Back to Blog