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No sé quien eres, bob, pero te amo

Bob Dylan cumple 80 años tan rodeado de hermetismo como siempre y más instalado en la leyenda que nunca. Hijo de padres judíos, el cantante, compositor y poeta nació en 1941 en Duluth (Minnesota) bajo el nombre de Robert Allen Zimmerman. Bob no parecía llamado a la fama ni a la gloria, aunque desde muy joven celebrase el rock and roll y anduviese en las querencias contraculturales abanderadas por Kerouack y compañía. Por entonces, su militancia en bandas como The Jokers, The Shadow Blasters y The Golden Chords y su devoción a Chuck Berry o Buddy Holly no auguraban que, en poco tiempo, se convertiría en la revolución musical de los 60.Es en 1958, cuando inspirado por el poeta galés Dylan Thomas se decide a adoptar como apellido artístico su nombre, comienza a convertirse en un mito. El mito Dylan, Bob Dylan. Un año más tarde se matricula en la Universidad de Minnesota y cambia su guitarra eléctrica por una acústica cuando conoce a su ídolo Woody Guthrie. Eran los tiempos del beatnik, de la política de extrema izquierda y del folk, en los que el Dylan universal comienza a perfilarse. Un año más tarde abandona la universidad y decide ir a Nueva York a visitar a Guthrie a un sanatorio de New Jersey, donde al músico le tratan una enfermedad degenerativa. El maestro le pasa el testigo a su discípulo, que, entregado, le canta a los pies de la cama. Muy poco tiempo después, John Hammond lo ficha para la Columbia. Su música, paralela a los derechos sociales, acaba volviéndose tan reivindicativa como la de Joan Baez o Peete Seeger; pero no mantiene mucho tiempo su imagen de cantautor. Y no es raro, la política en EEUU anda demasiado enrarecida y no le conviene. Así que Dylan tira del verso y del rock and roll y abandona a los antiguos camaradas entre miradas de reproche. Un año más tarde, el cantante sufre un accidente de moto, que aunque no es tan traumático como hace ver, le sirve para reconducir un camino un poco errático tras una gira por Europa sin demasiado brillo. A partir de entonces, con los veinticinco cumplido Dylan se enroca en Wookstock junto a su mujer Sara y a sus hijos y comienza a rodearse del misterio de la convencionalidad, para zafarse del fanatismo del movimiento hippy. ¿Quién es Dylan?, ¿un cantante country?, ¿un roquero? ¿un judío convertido al cristianismo? Bob “contiene multitudes”, que diría Walt Whitman en su “Hojas de hierba” y puede ser cualquier cosa. A veces country, a veces roquero, otras folkie pero siempre un ser distinto, que no deja indiferente a nadie. El hombre del Nobel que no recogió. El mismo al que la Universal acaba de pagarle más de 400 millones de dólares por los derechos de su obra…. No sé quién eres, pero te amo. Feliz cumpleaños, Bob.

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