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«Los pequeños cambios en el menú influyen en la salud»

Publicado en el suplemento de salud de La Razón

Entrevista a Paula Rodríguez, dietista-nutricionista del Hospital Ruber Internacional de Madrid

 

1. ¿La dieta es tan importante como para poder alargar la vida una década?

Teniendo en cuenta que la dieta es uno entre otros factores, como pueden ser la actividad física diaria, el descanso, el estrés o incluso, el poder adquisitivo, sí se podría decir que la dieta puede contribuir a mejorar nuestro estado de salud y en consecuencia alargar la vida. Pero, sobre todo, una dieta adecuada dentro de un estilo de vida saludable nos permite mejorar la calidad de esos años que vamos a vivir.

2. Los estudios recientes de EEUU la consideran definitiva en cuestiones de salud, ¿por qué?

La alimentación es un pilar fundamental porque nos aporta la energía, nutrientes, fibra, vitaminas y minerales que intervienen en el buen funcionamiento de todo nuestro organismo. Son nuestra “gasolina” y nuestros “ladrillos”, así que, si son de buena calidad, mejores estructuras construiremos capaces de aguantar a largo plazo. La alimentación está directamente relacionada con nuestro estado de saludporque es capaz de evitar el desarrollo de muchas patologías digestivas, cardiovasculares, endocrinas, etc. y mejorar la situación una vez que ya han debutado.

3. Y esa dieta que favorecería alargar la vida ¿es la mediterránea?

Al final una buena dieta que favorezca aumentar la esperanza de vida no tiene por qué tener un nombre en concreto, sino que debe ser adecuada al individuo y tener en cuenta todo su contexto. La dieta mediterránea puede cumplir esta función porque es muy variada en alimentos de origen vegetal de proximidad, ya que en nuestro país tenemos acceso a multitud de verduras, frutas, frutos secos y legumbres que se cultivan en esta zona con diferentes variedades a lo largo del año. Esto promueve que consumamos casi todas las fuentes de micronutrientes y fibra que nuestro organismo necesita unido a otros alimentos muy interesantes como pueden ser los huevos, los lácteos, el pescado y las carnes de calidad. También se caracteriza por el uso de aceite de oliva virgen extra, el cual es un ingrediente excepcional y su consumo se asocia a una reducción del desarrollo de algunas patologías como el cáncer.

4. ¿Cuáles son los factores de riesgo que se exacerban con una mala dieta?

Si nuestra dieta se basa en el consumo de alimentos ultraprocesados que son muy altos en calorías, ricos en azúcares refinados, grasas de mala calidad y sal, además de aportar muy pocos nutrientes y dificultar el control de la ingesta por su alta palatabilidad, aumentará la probabilidad de padecer diabetes y acumular grasa corporal alrededor de la cintura. Estos son factores que contribuyen a sufrir síndrome metabólico y provocar otras enfermedades más graves.

5. Para que la dieta redunde en la salud, ¿ha de ser observada desde la niñez?

Si tenemos unos hábitos de vida saludables desde pequeños será más fácil mantenerlos en la vida adulta. Esta educación se debería recibir tanto en el entorno familiar como en el escolar promoviendo que los niños entren a la cocina, participen en la compra y en las elaboraciones y puedan elegir dentro de una selección de alimentos nutritivos y saludables. Todas las administraciones públicas deberían trabajar en conjunto para que se pueda acceder a un estilo de vida saludable desde la niñez y resolver el problema de sobrepeso y obesidad infantil que tenemos actualmente. La realidad es que, si no se revierten las cifras, las generaciones del futuro vivirán menos.

6. ¿Entonces si uno decide empezar una buena dieta y conserva los hábitos saludables en cualquier momento de la vida puede reparar los daños de una mala dieta previa?

Nunca es tarde para empezar a cuidar la alimentación. Todos los pequeños cambios que traten de mejorar la dieta y los hábitos saludables repercutirán positivamente en nuestra salud. Cuanto más tiempo mantengamos estos nuevos hábitos más fácil será empezar a ver las consecuencias, por ejemplo, descansar mejor, tener mejores digestiones, sentirse con más energía y estar de mejor humor son efectos que pueden observarse y que influyen también en nuestro estado de salud. Debemos evitar acercarnos a las soluciones rápidas que nos prometen grandes cambios en poco tiempo y empezar a pensar en crear hábitos que seamos capaces de mantener durante toda la vida.

7. ¿Para iniciar una buena dieta, lo primero y principal es reducir o incluso prescindir de algunos alimentos y aumentar otros?

No, una buena dieta puede configurarse de muchas maneras diferentes, no hay alimentos concretos que haya que eliminar de forma general, sino que hay patrones de alimentación más adecuados que otros según nuestras circunstancias individuales. Hay que procurar recuperar una forma de alimentarse más sencilla y coherente con el ser humano, utilizando en nuestro día a día ingredientes frescos y de temporada, evitando abusar de los productos ultraprocesados que abundan en los supermercados y que son muy rápidos y fáciles de comer, lo cual nos desvincula a la hora de interpretar nuestras sensaciones de hambre real y dificulta mantener una buena relación con la comida.

8. Pero ¿no es cierto que según pasan los años se va cambiando la perspectiva sobre los alimentos saludables?

La nutrición es una rama de la ciencia relativamente joven y que cada vez va tomando más impulso, por lo tanto, tenemos acceso a más estudios que nos permiten hacer afirmaciones con mejor evidencia que años atrás. Además, ahora se investiga más en este campo, así que probablemente las recomendaciones sigan evolucionando a medida que la ciencia lo hace. Eso es diferente a la cantidad de bulos y modas pasajeras con las que nos bombardean diariamente y con las que debemos de ser lo suficientemente críticos como para descartar los titulares llamativos que no tienen mucho sentido y solo tratan de confundirnos y distraernos de lo realmente importante.

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