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«Los alimentos más antiinflamatorios proceden del mundo vegetal»

Publicado en el suplemento de salud de La Razón

Entrevista a Gemma Sesmilo, jefa de servicio de Endocrinología del Hospital Universitario Dexeus de Barcelona

1. ¿Existen alimentos que causan inflamación en el cuerpo?

Sí, desde luego.

2. ¿Y cuáles son?

Si hablamos de población general (sin centrarnos en alergias o intolerancias alimentarias), los alimentos más inflamatorios serían: los azúcares refinados, las grasas saturadas, las carnes procesadas y el alcohol.

El paradigma de alimento- inflamación serían las carnes ultraprocesadas (salchichas, franckfurts, hamburguesas) pues además de contener nitritos, son ricas en grasas saturadas como el aceite de palma o grasas parcialmente hidrogenadas (margarinas) y a veces también contienen azúcar en su composición. Estos productos suelen combinarse con panes blancos elaborados también con azúcares y grasas saturadas o margarinas, por lo que resulta en un cócktel bastante explosivo para el organismo. Otro grupo de alimentos inflamatorios lo constituye la bollería industrial- que habitualmente contiene grasas saturadas + azúcares en altas cantidades, tanto si contiene azúcares como si contiene edulcorantes, que también son sustancias inflamatorias. Si además lo asociamos a combinados con alcohol + bebidas azucaradas ricas en fructosa, ya tenemos el cócktel molotov.

3. ¿Esa inflamación no es una enfermedad, sino una respuesta autoinmune, una manera de nuestro organismo de defenderse?

No exactamente, en primer lugar tenemos que distinguir dos tipos de inflamación debida a alimentos:

1-Hay pacientes con intolerancia a alimentos o a determinadas proteínas alimentarias- eso puede ser por una reacción de alergia mediada por IgE: alergia a la proteína de la leche de vaca, alergia al trigo entre otras o bien por autoinmunidad dirigida como sería el caso de la enfermedad celíaca, donde el alergeno es el gluten- que causa una respuesta inflamatoria en la pared intestinal que destruye las vellosidades- este caso sí que es una enfermedad autoinmune: en respuesta al gluten, el organismo destruye el borde intestinal.

2-Pero la inflamación asociada a los alimentos que hemos mencionado antes es otro tipo de inflamación, que se asocia a la formación de especies reactivas de oxígeno- éstas actúan como oxidantes dañando las células, también se asocia a activación de distintas vías inflamatorias (como la MAPK, JNK, NF-KB), de macrófagos y de receptores toll-like- que general una activación proinflamatoria de todo el organismo.

Otro mecanismo por el cual los alimentos se asocian a inflamación lo constituye su impacto sobre la microbiota, el conjunto de microorganismos que vive con nosotros en simbiosis (nos beneficiamos mutuamente). Una mala dieta, una alimentación inflamatoria causa disbiosis y permeabilidad intestinal, lo que agrava aún más la inflamación sistémica.

4. ¿Una inflamación crónica puede ser la causa de futuras enfermedades no solo de problemas gastrointestinales sino también cardiovasculares, de dolores crónicos y hasta de cánceres o demencia?

Por supuesto, la inflamación crónica puede actuar como causante, agravante o precipitante de todas estas condiciones médicas y muchas más como obesidad, enfermedades autoinmunes, alergias, hígado graso, cirrosis, enfermedades de la piel entre otras. De hecho casi todas las condiciones médicas se pueden relacionar con la alimentación.

5. ¿Y existen alimentos antiinflamatorios o que se puedan integrar a la dieta para evitar la inflamación?

Sí por supuesto. Los alimentos más antiinflamatorios proceden del mundo vegetal. Los vegetales, frutas, hortalizas, semillas y aceite de oliva extra-virgen contienen antioxidantes entre los que destacan los polifenoles que protegen al organismo de estímulos externos y ayudan a eliminar las especies reactivas de oxígeno (ROS). Los polifenoles también están presentes en el te, el café, el chocolate y el vino. Además de sus efectos protectores directos, sus efectos beneficiosos también se deben a su asociación positiva con el microbioma intestinal. Las antocianinas (pigmentos de flores, presentes en frutos rojos) son también potentes antioxidantes, así como las especias. Cocinar con especias como el romero, el curry, la cúrcuma, la canela, evitan la oxidación.

Los alimentos que contienen probióticos (yogur, queso, kefir, chucrut, Kombucha…) también se asocian a antiinflamación por sus efectos beneficiosos sobre la microbiota.

Otro gran grupo de alimentos antiinflamatorios son los ricos en omega 3, entre ellos los frutos secos. La dieta mediterránea es una dieta antiinflamatoria: rica en vegetales, frutas y hortalizas, con aceite de oliva como principal grasa de adición, yogur, pescado, poca carne…

6. ¿Y en el caso de que el cuerpo esté inflamado hay que hacer una dieta específica para desinflamarlo de forma natural?

Yo creo que el mejor remedio es siempre la prevención. Una alimentación saludable- antiinflamatoria es la base de una mejor salud, por lo que debe promoverse e implementarse desde la infancia. Si el cuerpo ya está inflamado, por supuesto que se recomienda una buena valoración médica y un abordaje nutricional. Muchas veces el cuerpo inflamado manifiesta obesidad – sobretodo de tipo central- o diabetes. En estos casos la nutrición además de antiinflamatoria debe conseguir una mejoría o reversión de la condición y una pérdida de peso.

7. En cuanto a la bebida, además de moderar el consumo de alcohol, que es especialmente inflamatorio ¿hay bebidas como el te verde u otras que ayuden a desinflamar el cuerpo?

El alcohol es pro-inflamatorio y aunque en la dieta mediterránea se acepta un consumo moderado de vino (preferiblemente tinto), esta recomendación ha generado un extenso debate con defensores y retractores en el ámbito de una dieta mediterránea que ha demostrado beneficios diversos. Pienso que el alcohol debe desaconsejarse en pacientes con condiciones metabólicas como la obesidad, la diabetes o el hígado graso- condiciones asociadas a resistencia a la insulina. Para los demás, el alcohol se mantiene en un consumo ocasional y deben evitarlo las personas con tendencias adictivas.

El te (especialmente el te verde), es rico en polifenoles- flavonoides que también encontramos en el café, el vino, el cacao, los vegetales, las frutas y las semillas. Su consumo puede ser beneficioso aunque el te y el café también contienen xantinas- cafeína- por lo que cada persona debe definir su sensibilidad a ellas y su dosis diaria.

Cabe destacar que aunque a nivel individual muchos alimentos pueden asociarse a antiinflamación, la restricción calórica (reducir la ingesta), también es un potente antiinflamatorio, anticáncer y alarga la longevidad. Por lo tanto: no solo importa lo que comemos sino también cuánto comemos.

La alimentación debe adaptarse a las necesidades y características de cada persona y la dieta mediterránea- nuestra dieta- que es patrimonio de la humanidad, es una de las mejores dietas que existen, así que cuidémosla y practiquémosla.

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