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‘Te juro que estoy bien’ y ‘Amada Carlota’, dos novelas sobre las herencias dolorosas que arrastran las mujeres

Reseña publicada en Letra Global

Tras la resaca de Sant Jordi, hay que recuperar relatos que enganchan al lector como es el caso de dos novelas que profundizan sobre los temores y las realidades de mujeres, que buscan su identidad y que denuncian todas las formas de violencia ejercidas sobre ellas

Dos novelas, dos autoras, y narraciones que apelan de forma directa a los lectores, y, de forma especial, a las lectoras. Se trata de Te juro que estoy bien, de Claudia Romera, y de Amada Carlota, de Marta Robles.

En Te juro que estoy bien (Espasa, 2026), Claudia Romera cuenta la historia de una mujer que tras una lucha continua por encontrar su propio camino, lejos de los estándares de su familia, y alcanzar sus objetivos laborales, se descubre atravesada por el agotamiento y la frustración, arrastrando un peso que no le deja ser. “Sobre lo que arrastramos las mujeres que no sabemos darnos paz”.

Se trata de una novela autoficcional, contada a través de varias voces, con la que la autora quiere indagar en el coste del rendimiento, las expectativas que recaen sobre las mujeres y la idea de “ser educada para aguantar lo que te echen”. ¿Qué pasa si todo lo que hago no responde a mis deseos, sino a los de los demás?

Una protagonista, sin nombre, que se vuelve universal, casi arquetípica, construida con una profundidad psicológica brillante. Una directora de marketing que en el pico de su carrera se pregunta si eso es todo lo que quería y tendrá que enfrentarse a su matrimonio, sus herencias familiares y su propia idea de libertad.

El relato viaja por cuestiones como la desigualdad laboral, las imposiciones sociales y familiares, los roles que deben cumplir las mujeres por el simple hecho de serlo, los patrones que se heredan. La salud mental ocupa también un papel muy importante en la novela, de ahí el título, por no escuchar al cuerpo cuando empieza a pedir ayuda y los límites que sobrepasa la autoexigencia desmedida.

Amada Carlota (Espasa, 2025), la última obra de la periodista Marta Robles, es una novela negra que marca los límites de la manipulación, el abuso ejercido por hombres con poder sobre mujeres y la violencia patriarcal, detrás de la honra y la apariencia. La historia, construida entre el pasado y el presente, se desarrolla entre el franquismo, los años ochenta y la actualidad.

La novela tiene su inicio en 1985, cuando una recién nacida es separada de su madre adolescente justo después de dar a luz. Años después, la jueza Carlota Aguado contratará al detective Tony Roures para investigar su propio caso: la desaparición de su hija.

El siguiente relato es protagonizado por Magdalena, una joven asturiana a la que su familia obliga a contraer matrimonio con un hombre al que no ama. Muchos años después, la hija de Magdalena leerá su testimonio recogido en unos diarios. Una historia marcada por el abuso de poder y la hipocresía de la época.

En el tercer y último relato, Roures investiga un caso de abusos sexuales por parte de un profesor de universidad a sus alumnas mediante engaños y manipulaciones.

Con momentos de verdadero suspense, una esfera de intriga que envuelve toda la novela y escenas que revuelven el interior de cualquiera que la lea. Un universo construido quizá con demasiado detalle o una trama algo abrumadora, pero con una investigación de fondo que le da sentido a toda la historia.

Las tres historias tienen un claro hilo conductor. Podría ser Roures, una figura masculina a quien la autora ha decidido ofrecerle el poder de dar voz a las historias, pero no, el hilo conductor es la denuncia a todas las formas de violencia ejercidas sobre estas, y otras muchas, mujeres que siguen apareciendo décadas después dejando una herida abierta que se hereda generación tras generación.

Tras el atracón de Sant Jordi, nada mejor que paladear estas dos novelas con muchas cuestiones en común.

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