Publicado en el suplemento de salud de La Razón
DR. DOMINGO CARRERA, médico especialista en nutrición del Centro Médico-Quirúrgico de Enfermedades Digestivas (www.cmed.es)
¿En qué consiste la dieta Cenicienta?
La dieta Cenicienta es un invento de las adolescentes japonesas que, a través de las redes sociales, la están exportando al resto del mundo. El objetivo es alcanzar un peso tan bajo que les haga parecer a las princesas de los cuentos y las películas de Disney, las cuales muestran una figura muy delgada y con una cintura muy estrecha. No es nada científico y consiste en restringir la ingesta de comida en general hasta límites peligrosos, para alcanzar el objetivo.
¿Cuáles son los alimentos que se permiten y cuáles los que se prohíben y en qué cantidad?
Se restringen casi todos los alimentos al llevar la ingesta a una cantidad mínima. Por supuesto desaparecen carbohidratos complejos (pasta, pan, arroz, patatas), legumbres, dulces, frutas, alimentos fritos y aceites. Al final las adolescentes beben mucho agua y té y comen pescado y algunas verduras casi exclusivamente.
Parece que donde más adeptas tiene es en Japón, ¿en España también cuenta con alguna seguidora?
Se inició como moda en Japón, pero se está extendiendo a todas partes del mundo, incluido España, a través de las redes sociales como Instagram y Facebook.
Además de la propia dieta, las chicas que la siguen exhiben sus “logros” en las redes sociales, ¿no?
Efectivamente, las adolescentes hacen fotos de su extrema delgadez y las suben a las redes sociales presumiendo de sus “logros” y exhibiendo, sobre todo, sus cinturas estrechas y extremidades, donde se notan sus huesos cada vez más.
Si algo destaca en esta dieta es la obsesión por la cintura de avispa ¿existe en la vida real?
Sí, la clave es tener una cintura sumamente estrecha, como lucen las ilustraciones de las protagonistas femeninas de los cuentos de Disney. Incluso pretenden tener menos perímetro de cintura de 60 cm, que se ha considerado siempre la medida de cintura perfecta de la mujer. En la vida real no existe esta talla, si es que se quiere estar sana y mantener una masa muscular apropiada. No sólo hay que reducir grasa sino músculo también, e incluso con esta pérdida de músculo patológica es difícil llegar a 50 cm de cintura o menos, porque también en las proporciones de cintura existe la estructura ósea, que no se va a estrechar por hacer dieta.
Para tratar de conseguirla –aunque no se pueda, al menos hasta el punto que las chicas desean-, las adolescentes suelen recurrir muchas veces a las distintas dietas milagro ¿en qué se diferencia ésta de las demás?
Estas chicas acuden a métodos drásticos de conducta totalmente patológica ya que eliminan del todo muchos nutrientes esenciales. Se asemeja a las dietas milagro en que no consiguen del todo el objetivo, ni mucho menos de manera sana y con prácticas peligrosas para la salud y el desarrollo, al tratarse de adolescentes en crecimiento y maduración física y psicológica. Se diferencia de otras dietas milagro en que es más peligrosa porque la restricción llega a veces a ser absoluta y de muchos tipos de alimentos sólidos, acercándose a la conducta que sigue una paciente que padece un trastorno de la alimentación.
¿Cuáles son sus principales riesgos y consecuencias?
Los principales riesgos son que una restricción tan absoluta de nutrientes lleve a la adolescente a una desnutrición calórico-proteíca severa, que les ocasione problemas en su salud tales como anemia; amenorrea secundaria y alteración de la función ovárica y la capacidad reproductiva; y alteraciones del sistema de insulina y glucosa que provoque hipoglicemias inicialmente y un desbalance de la insulina, de tal manera que más adelante desemboque en una diabetes. También puede hacer perder mucha masa muscular con el riesgo de que afecte a sus riñones y, en casos drásticos, termine en insuficiencia renal aguda. Suele afectar a la piel, pelo (más seco y quebradizo), uñas frágiles, osteoporosis por descalcificación, infecciones variadas por bajada de defensas, etc. También puede provocar retraso en el crecimiento, alteraciones de conducta y trastornos psicológicos, y, en casos mantenidos y severos, alteraciones eléctricas en el corazón con el riesgo de un paro cardíaco y muerte.
En todo caso, al final el problema es que Google está lleno de indicaciones para quien quiere adelgazar que pueden ser muy peligrosas ¿no?
Sí, el problema es que mucha gente, sobre todo joven, hace mucho caso a las indicaciones dietéticas de internet, muchas de las cuales no tienen una base científica, ya que no las publica un médico, institución de salud o especialista en nutrición, sino que las publica gente relacionada con la estética y la moda o gente que sufre trastornos alimentarios. Y lo peor es que los consumidores, muchas veces, no acuden al especialista para contrastar estas noticias y opiniones, sino que las siguen a rajatabla, sin cuestionarse si son buenas o malas para su salud.
Y eso sumado a la presión social de una sociedad que venera la delgadez se puede convertir en una bomba para las niñas, ¿no?
Sí. Vivimos en una sociedad en la que prima y es sinónimo de éxito una imagen determinada (muy delgada) y se da el caldo de cultivo para que los niños y las niñas, que disfrutan muchas veces a edades muy tempranas de acceso total a internet a estas modas, las lleven hasta el extremo sin tener capacidad todavía de discernir qué es bueno y qué no. Además, para muchos niños/as y adolescentes el modelo a seguir en la vida, sus iconos y héroes son las imágenes que ven en internet y redes sociales y tratan de parecerse lo más a esas imágenes, a edades cada vez más tempranas.En la dieta Cenicienta las adolescentes que la practican obtienen su objetivo de peso al conseguir un Índice de Masa Corporal de 18. En salud, se considera que un índice por debajo de 18,5 es patológico.
¿Y todo esto no va en contra de las reivindicaciones feministas?
Sí. El empoderamiento de la mujer en la sociedad no se obtiene por seguir unos cánones de belleza totalmente desviados de la realidad y de la salud, aunque lo promuevan algunas mujeres. Yo creo que estas prácticas debilitan y hacen más vulnerable a la mujer, y esto va en contra del feminismo que promueve igualdad entre hombres y mujeres y dejar de hacer ver a la mujer como el sexo débil, que no lo es. Estas prácticas creo que hacen más débil a la mujer y no más fuerte, o con la fortaleza que ya tiene sin experimentar con conductas de riesgo para su salud.
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