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El cartel más caro del verano

A Irene Montero le va a salir carito ese absurdo cartel “inclusivo” que encargó para combatir lo que ella llama la “violencia estética”. Bueno, carito nos va a salir a los contribuyentes que somos los que pagamos todos esos desmanes de los políticos, que tantas veces son de vergüenza ajena. Como esta. Que la ministra de Igualdad encargue un cartel aquí o allá sin considerar varias ofertas, ya es algo que chirría, pero supongo que ahora que tiene otro estatus ya considera que 5.000 euros son poco dinero y que tampoco se va a poner a darle vueltas al asunto por una cantidad tan “pequeña”. Pero eso no es lo peor. Lo peor es, una vez más, la enorme falta de respeto y responsabilidad. Más allá de que el cartel sea feo, burdo y trate de alimentar problemas que no existen (no sé ustedes, pero yo en la playa, donde todos manejamos cuerpos sin filtro, veo bien pocos capaces de pasar no ya el examen de modelo sino el de aspirante a influencer de cuarta regional, y tan felices), está la barbaridad que han hecho para elegir a las protagonistas del mismo. No, no es que las protagonistas sean más o menos guapas o más o menos gordas… ¡Es que ni les han preguntado! ¡Han robado -porque es robar- sus fotos, las han retocado como les ha dado la gana y las han usado para un cartel institucional! ¡Para la campaña de un ministerio gubernamental! Bueno, pues ahí no acaba el cuento. El cartelito de “El verano también es nuestro” que Montero celebró con un “el verano es para todas” (sí, chata, sí, lo sabemos. Para las jóvenes, viejas, delgadas, gordas, guapas, feas y demás… No es una novedad), el mismo que supuestamente pretende que cada una asuma su cuerpo y lo disfrute, sea más o menos bonito o feo, se ha hecho, además de con fotos de mujeres a las que no les han preguntado, ¡con un Photoshop con el que han sustituido la prótesis de una pierna de una de ellas por una extremidad de carne y hueso! Como lo leen. Veamos. ¿El verano es para todas, menos para las que llevan prótesis? Esto da tanta risa como pena. Creo que Montero lleva mucho tiempo sin darse una vuelta por una playa popular, donde hay de todo, de siempre y a mucha honra (prótesis incluidas, por cierto y cuerpos con toda suerte de defectos e imperfecciones). Y que su cartel body positive, de aceptación del cuerpo y playa para todas seamos como seamos, además de ser un atentado contra la inteligencia (¡una vez más!) nos va a costar muy caro si es que por lo menos tienen la decencia de indemnizar a las damnificadas y a las mujeres a las que representan. Y esas sí somos todas…

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