Publicado en La Gaceta de Salamanca
Desde el sábado, cuando “casi se oía el volar estremecido de los copos de nieve en su constante indecisión entre el cielo y la tierra”, que decía Delibes, en ‘La sombra del ciprés es alargada’, no se ha hablado de otra cosa que no fuera Filomena que, a su pesar o no, andaba recorriendo buena parte de España y congelándola.

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